La “prioridad nacional” no es un concepto salido de la ocurrencia de unos cuantos, ha sido fabricado e impulsado por el mismo gobierno, no entiendo con qué objetivo; quizás acusar de insolidaridad a parte de los ciudadanos cotizantes, esos que pagan sus impuestos y que son los que financian los sueldos políticos y otras medidas con las que pudieran no estar de acuerdo.
Para los ciudadanos supone un dilema ético porque ven cómo
algunos españoles no pueden acceder a ciertos servicios, a ciertas ayudas
porque, evidentemente, hay personas que también lo necesitan y tienen hijos.
Pero si cada vez son más éstos últimos, cada vez más aquéllos se sienten más
desplazados de su propio país.
Recuerdo presenciar una escena real, en una calle cualquiera
de cualquier ciudad, un hombre de unos 50 años, sentado contra la pared, pide
ayuda para poder comer; en la acera contigua una mujer con niños, llegada de
fuera, es conducida escoltada a una vivienda. Miré aquella escena que me produjo
un dilema, por qué, por qué uno y el otro que se muera. Muchos dirán que es un
vago porque es hombre. No sé qué fenómeno nos ha hecho ver que los hombres no
tienen derecho a empatía y sí las mujeres, que los hombres pueden vivir en la
calle, pero no las mujeres.
¿Por qué uno y otros no? ¿Por qué hay que ponerse a la cola para ser siempre el último, ya que, lógicamente, los niños tienen prioridad? ¿Acaso esa idílica España de la que hablan no existe y es una quimera? Porque el hecho de que haya más de un millón de personas cobrando el IMV supone que algo anda mal: Si se necesitan trabajadores por qué no se les forma para dichos trabajos.
¿Y qué hay de las cuotas de formación? Me refiero a esos
cursos dirigidos, fundamentalmente, a mujeres en los que se establece una cuota
mínima para hombres ¿Eso es igualdad? ¿Y si esos hombres tienen hijos? ¿Por qué nunca se habla de la cantidad de accidentes laborales en las que mueren trabajadores? ¿Por qué uno y otros no?






