Dicen que preguntarse es de sabios y, en estos últimos
tiempos, me asalta la duda de si este gobierno quiere desincentivar a nuestros
jóvenes a la hora de buscar empleo porque, de lo contrario, no encuentro otra
explicación al galimatías administrativo en el que pueden meter a un joven que
quiera buscarse la vida allende los mares, como se decía antes. Parece ser que
este gobierno los quiere quietos en un sitio y para ello establece una paga de
unos 400 euros una vez que hayas cotizado cierto tiempo.
Pero si eres de los de allende los mares, que quieren
llenarse de experiencia, caminar de aquí para allá, aspirando los distintos
aires y costumbres, viendo tierras, formas de vida y problemas, muchos
problemas, a los que, en su deambular de la vida, se van a encontrar y que no
quieren eludir porque siguen caminando e intentando, vas a ser de los que van a sufrir.
¿Qué se encuentran? Una administración ineficaz, inepta,
necia e ignorante por triplicado; se encuentran delitos por doquier que no
hubieran querido ver; se encuentran una hacienda que les persigue porque van
concatenando contratos en distintas comunidades, además de alquileres
desorbitados en la España vaciada que llaman y equiparables a cualquier ciudad.
Unos alquileres que no pueden desgravarse porque hay que empadronarse en cada
sitio y a ver quien se empadrona si vas con dos meses de contrato y un día de asunto propios no te lo dan con sólo un mes en activo. Y es que, quizás, a los dos o
tres meses ya estás en otro sitio, con otro contrato porque no paras de buscarte
la vida.
Luego me viene la pregunta, ante estos hechos conocidos, si
te empadronas en un sitio cada vez ¿Dónde haces la declaración si, por un
casual, pasas por una de esas Comunidades con Hacienda propia o con
desgravaciones propias? Por ejemplo, si pasas dos meses en cada Comunidad donde
la haces, a qué sistema o reducción te acoges?
Luego llegas a la conclusión que el Estado es una
institución tradicional que no contempla la movilidad porque le molesta y es
complicada, que te quiere en el cajón propio donde debes estar para tenerte
controlado, aunque se le llene la boca de movilidad, lo mismo le da churras que
merinas. La cuestión es meter la mano en el bolsillo del que está empeñado en
trabajar, sencillamente, porque el que se queda quieto es más sencillo de
manejar y de convencer ya que el que se mueve ve tantas cosas que aprende
demasiado.
Como aprende que si andas trabajando de un lado para otro y
se te tuerce un tobillo, no vayas a la sanidad pública diciendo que ha sido saliendo
del trabajo porque el lío en el que acabas es de muy señor mío porque no estás
empadronado donde debes y te mandan una carta que te van a cobrar la avería.
Que la sanidad pública es de todos, salvo que, siendo español, no estés
empadronado debidamente en la Comunidad que debes y que ya no sabes cuál es
porque llevas pisadas unas cuantas.
Y así van creando una juventud que no cree en la democracia,
que no quiere votar porque no sirve para nada, mientras alimentan a otra
juventud que votarán por seguir como están.
Y los que han cotizado y siguen cotizando, se enroscarán en
su rabia, maldecirán a todos, a unos y otros y sobre todo a nosotros, los
mayores que hemos permitido, hemos dejado, que estos mercachifles hayan dejado
nuestra democracia hecha añicos.
Por eso les digo: “malditos bastardos” “váyanse a la mierda”.