Cuando dejas de "ser" para identificarte con unas siglas, una organización, un partido, una corriente…abandonas tu identidad, tu pensamiento, tu independencia en pro de algo que te cuentan, dibujan e, incluso, ejecutan, pero sin que aprecies las consecuencias, a veces, veladas tras las palabras. Y así vives en un mundo creado en el que te sientes a gusto sin comprender las dinámicas externas.
La física, de la que no soy ni principiante, señala en
ciertos momentos que toda acción genera reacción (la tercera ley de Newton, que
no es categórica, pero…). Según ella, si eludimos, despreciamos la reacción,
podemos llevar a un fallo del sistema porque no hay réplica, no hay, en
términos humanos, debate, argumentación, reflexión, análisis, lo que conduce a
una ruptura del necesario equilibrio.
Solo hay que ver los tiranos o dictadores de los países en
desarrollo, la reacción está claramente sometida o, más bien, destruida
Todas estas actuaciones, esas “reacciones” que enriquecen y
equilibran el devenir social si son acalladas, demonizadas pueden romper el
equilibrio y afectar al sistema, en este caso, democrático, alterando la
democracia y convirtiéndola en algo que no es. Porque si dejas de lado a una
parte de la población, si no quieres escuchar argumentos, si no quieres más que
tu palabra frente a la de otros, si intentas manejar los contrapoderes, si no
entiendes que hay vida fuera de la política, que no hay dos lados, sino
múltiples, entonces estás afectando al sistema, y en física, eso puede ser muy
destructivo,

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