lunes, 21 de diciembre de 2015

Un análisis electoral nada sesudo

Quizás porque me esperaba un mayor batacazo, no me siento insatisfecha con el resultado del Partido Socialista. No me gusta, pero es lo que hay. No voy a rasgarme las vestiduras.

Era de esperar que, ante los problemas que estamos sufriendo, surgiese un salvador al estilo de los predicadores, repitiendo un sonsonete que repiten  todos los representantes del Partido Podemos en todas las Comunidades. Nadie se sale del guión. Además han logrado llevarse el voto nacionalista, pues era lo que esperaban: un partido estatal que les diera lo que quisieran.

Y es normal que la gente quiera agarrarse a algo, a una posibilidad, por mínima que sea. La entiendo, aunque yo desconfío porque en sus palabras se vislumbra, se intuye la huella de la manipulación sociológica y psicológica.

Pero no me voy a entretener con algo evidente, sino con el Partido Socialista, donde se repite el mismo modelo en muchos lugares sea la federación Madrileña, la Navarra o la Agrupación de Tudela: dos o más bandos enfrentados por el poder y una inmensa, ingente cantidad de personas con sueños, con ilusión, con ideas, con valentía que observa pasmados cómo unos pocos, muy pocos, quieren dejarse ver, mostrar, como dirían en Francia, su savoir faire, su retórica, sus estrategias, alimentar su ego personal mediante sesudos análisis, pero sin una pizca de ilusión.

Y creo, sencillamente, que es así, porque si esos sesudos analistas estuvieran hablando de ideas, de proyectos, de ilusión no se enzarzarían en batallas descalificadoras, las primarias serían reales y no una refriega de cuchillos, y  no habría alegría irónica con la pérdida de votos,  sino que colaborarían en le debate, en la discusión positiva, en levantar la cabeza y mirar al frente para seguir luchado por lo que creen y, sobre todo, por escuchar a esos verdaderos socialistas.

Porque los verdaderos socialistas no son esas cabezas pensantes, son la gente que hay detrás. Aquéllos que han ido el día de las elecciones con su voto en la mano, orgullosos de ser lo que son; son aquellos que han estado currándose las mesas, esperando la pequeña alegría de un voto más. Esos que han vivido las mejoras que, en el pasado, les ha proporcionado su partido. Son ellos los que sienten. Ellos son el verdadero partido socialista. Y si la gente viese esa imagen, la verdadera, y no las cabezas pensantes luchando cada día por su pequeño trocito de protagonismo, quizás y sólo quizás, otro gallo nos cantaría.

Pero no, lo que ven es que cada vez que hay pérdida de votos, los gallos secundarios se lanzan como hienas a la carnaza. Y los socialistas de verdad, que lo que desean es ver un aliento, un seguiremos luchando, un agradecimiento, asisten pasmados al espectáculo del reparto de migajas y las risas complacidas.

Por eso a mi no me verán con los sesudos. Me verán disfrutando, pasándolo bien con esos socialistas de verdad, que se ilusionan con un pequeños voto más y un adelante compañeros. Porque a mi me gusta seguir soñando con una sociedad más humana.

viernes, 11 de diciembre de 2015

El secuestro de las emociones

El secuestro de las emociones es lo que ha tenido sometidas a las mujeres durante siglos. La mujer ha visto cómo sus emociones han sido rechazadas y secuestradas al arbitrio del otro. Lo que sentían, lo que deseaban, lo que les hacía feliz, la manzana que querían comer, todo ello estaba envenenado. Por eso han sido juzgadas, valoradas y secuestradas hasta que la mujer no ha sabido quién era, qué quería, qué deseaba o qué sentía. 
 
Asumió las emociones que no eran de ella como propias. Y es desde hace muy pocos años cuando comienza a descubrirse, a reclamar sus emociones, a reclamar su cuerpo y su mente. Las mujeres estamos intentando recobrar  nuestras emociones; quizás andemos, a veces, algo perdidas. Los hombres acusan a las mujeres de excederse buscando no la igualdad, sino la prioridad. Sin embargo, lo que ocurre es que a ellos también les arrebataron ciertas emociones, no tantas, no es comparable; pero muchos todavía no se han dado cuenta que tienen que recuperarlas. Les robaron el llanto para que fuesen hombres, por ejemplo. El problema de la mujer es el problema del hombre porque no se ha dado cuenta de que tiene que recuperarse.

Ambos sexos, individualmente, han acabado secuestrados por un imaginario colectivo. Así es normal ver a los hombres sentados en un bar, solos; pero una mujer no. Y eso por qué. No hay razones, hay un imaginario colectivo. Cosas simples, sencillas, se vuelven complicadas para la mujer porque está condicionada por ese imaginario, por prejuicios, por convencionalismos. Y es hora de que la mujer rompa su silencio, rompa sus cadenas. La revolución, ante esos convencionalismos, la va a protagonizar la mujer, porque el hombre no tiene grandes cadenas. Una revolución necesaria que puede llevarnos a una nueva sociedad, más libre.

Y quizás hay quienes no tienen ganas de que eso ocurra. Por eso, acaban matándolas.


miércoles, 21 de octubre de 2015

SECTORES OLVIDADOS POR UN GOBIERNO AL QUE LE VIENE GRANDE EL CAMBIO

Espero y deseo, fundamentalmente por nuestro bien, que sólo lo hayan retrasado, que lo tengan previsto en algún momento. Sin embargo, eso no impide que tenga la sensación de que en este nuevo Gobierno hay sectores y parcelas que están quedando relegados a otros momentos. ¿Cuáles son esos momentos? Es una incógnita. Incluso algún que otro se va quedando olvidado por falta de visualización, es decir, ni se ven, ni se sienten. Quizás porque ni llevan banderas, ni marchan, ni nada de nada. Y eso que la Presidenta, en su discurso de investidura, señaló que lo social iba a ser una prioridad. Lo estamos esperando.

De hecho, me preocupa la Dependencia y el Medio Ambiente. Los primeros, los dependientes, no salen a la calle, ni protestan, ni gritan porque bastante tienen con vivir el día a día. Los ciudadanos van conociendo casos puntuales que salen en televisiones, como si fuesen casos aislados y que, gracias a la tele, se van resolviendo de una forma particular, sin que nadie afronte el tema como lo hizo en su día Zapatero y que requiere de afianzamiento y de mejoras; el segundo, el medio ambiente, porque las instituciones se han encargado de convertirlo en una molestia para el progreso en lugar de una oportunidad.

En lo que se refiere a la dependencia me preocupa el acuerdo programático de Gobierno. Desde mi punto de vista, creo que se desconocen algunos aspectos de la dependencia, cuando algún partido quiere pasar a segundo plano la figura del cuidador. Por ejemplo, el acuerdo en su punto seis del apartado dependencia señala la necesidad de “reorientar las prestaciones. Incrementar la prestación directa de los Servicios en detrimento de las ayudas económicas”. Las ayudas económicas suelen estar destinadas a un cuidador, una figura esencial que suele ser un miembro de la familia. Algunos optan por contratar servicios de apoyo, de atención a domicilio; pero, en otras ocasiones, con circunstancias especiales, el familiar es quien mejor puede realizar la labor del cuidado del dependiente.

Sin embargo, algunos partidos del cuatripartito quieren desterrar esta figura, deduzco que siguiendo esa línea tan habitual de criminalizar al ciudadano, suponiendo un aprovechamiento económico por parte de ese familiar-cuidador, sin tener en cuenta que puede que tenga que estar pendiente durante las 24 horas del día, con el consiguiente menoscabo de su vida.

Claro que, con estos nuevos partidos, es muy difícil concluir si es eso lo que quieren hacer, desterrar a los cuidadores. A veces lo han dicho; pero como es imposible saber si lo tienen todavía en cartera o lo van a consultar en la próxima asamblea.....Al final, una no sabe si debe hablar o no sobre este supuesto. Pero lo digo por si se les ocurre decidirse. Lo cierto es que, en su acuerdo, dejan claro la apuesta por las residencias, eludiendo cualquier circunstancia especial que pueda suponer una dificultad como el coste y la deuda que se genera.

No sé si han discutido sobre el tema, pero existen muchas aristas que solventar en la gestión de las ayudas a la dependencia, así como las respuestas que se pueden dar a los ciudadanos, que deben ser muy diversas y flexibles, tanto como las problemáticas actuales que puedan existir. Y esas respuestas deben ser resueltas por unos Servicios Sociales más eficaces y mejor dotados de estrategias y medios, tanto legales como de recursos.

A ello hay que añadir la precariedad laboral de algunos trabajadores de la Agencia Navarra de la Dependencia. Por ejemplo, economistas a media jornada. No sé si el nuevo Gobierno se habrá dado cuenta de ello. Pero no ayuda al punto 5º de su programa: “Reducir a los tres meses el tiempo empleado en la valoración de la situación de dependencia y eliminar las listas de espera tanto en la valoración como en la aplicación de los recursos que correspondan”. Lo cierto es que una persona a media jornada, que tiene que buscar otro trabajo para subsistir, hace que algunos expedientes puedan verse retrasados o, sencillamente, traspapelados.

En el ámbito del medio ambiente, ¡qué decir! Es un hermoso elemento que adorna los programas, pero que, irremediablemente, se olvida al llegar al Gobierno. Tengo la sensación que ningún partido se cree lo que dicen del medio ambiente, salvo al hablar de energías renovables; ahí se acaba todo lo que tienen que hacer, todo su discurso, olvidando las potencialidades de investigación y la resolución de problemas que estas pueden otorgar. Ninguno apuesta por ello, salvo como promoción turística. Y es que creo que no se creen lo que dicen, principalmente porque su mentalidad trabaja todavía desde un punto de vista a corto plazo, a través de un sistema dirigido hacia la producción y no hacia la felicidad del individuo y su bienestar. Si pensaran en ello sobrarían fotografías soltando águilas y, más aún, aquellas fotos de águilas muertas por una gestión ineficiente de lo que algunos creen que es medio ambiente. ¿Les vendrá grande el cambio?


domingo, 4 de octubre de 2015

VISUALIZAR UN FUTURO PARA LOS CIUDADANOS (con cualquier apellido)

El Partido Socialista de Navarra, el que fuera partido de gobierno, es hoy el quinto partido en la Comunidad Foral. Pero eso no le debe alejar de la esencia de lo que ha sido y debe seguir siendo el PSN y el PSOE: soñar. Los socialistas somos soñadores de un mundo mejor para todos. Pero en Navarra nos hemos entretenido con demasiadas estrategias electorales, intentando adaptar el discurso a meras estimaciones. Sin embargo, creo que debemos volver a soñar y, sobre todo, a visualizar lo que queremos, el mundo que deseamos, la justicia que ansiamos, el desarrollo que pretendemos. Porque visualizando estamos más cerca de hacerlo realidad. Si nosotros lo vemos, los verán los ciudadanos. Pero para eso hay que tener un proyecto y un discurso claro y visual.

Sin embargo, ese discurso claro se diluye. Hablamos de incentivar lo social, la educación y la sanidad pública, la igualdad, la justicia... Cosas que ha hecho ya el Partido Socialista cuando estuvo en el Gobierno. Por tanto, hay algo de lo que no hablamos o, sencillamente, ya no nos creen o creen e identifican esos objetivos con otros partidos. Y aunque nos empeñemos, seguirán haciéndolo. Porque no tenemos que ser sólo críticos, que supone ir por detrás de quienes toman la iniciativa, sino valientes. Tengo la sensación de que vamos dando bandazos y coqueteando de flor en flor, sin definirnos, pasando la pelota, cuando debiéramos decir esto es lo que somos, esto es lo que pensamos.

Ahí está la última cuestión, la transitoria cuarta de la Constitución. No hay una opinión definida en el Partido. Hay que debatir sobre el tema, se dice. Sin embargo, en alguna ocasión he intentado sacar el tema en Comités Regionales y ahí se ha quedado. Tenemos demasiados complejos. No es el único tema, también frente al polígono de tiro de Bardenas u otros temas donde seguimos dando vueltas; igual que esos nuevos partidos en los que nadie sabe muy bien hacia dónde van sus políticas porque deben consultar en función de la situación y, por tanto, hay que creer a ciegas.

El Partido Socialista en Navarra tiene que hacerse visible con nuevos sueños que se reflejen en unas nuevas maneras de hacer las cosas en sus Ayuntamientos. Hoy hace falta responder a las necesidades urgentes, pero también hay que dar respuesta a un futuro deseable. Por eso, es necesario visualizar ese futuro y hacerlo visible a las gentes. Iniciativas en pueblos que no se restrinjan al sector primario y festivo, sino que vayan mucho más allá. Hay que arriesgar. ¿Dónde queda la economía verde de la Conferencia Política del Partido Socialista? No nos lo creemos, no soñamos, no visualizamos. Existe la posibilidad de compaginar iniciativas en el sector primario con otros proyectos de investigación, de colaboración con universidades que visualicen en la población rural las potencialidades que pueden existir en otros sectores que no sean el primario, servicios y turismo
Hacer visible a la población que existen sectores no explotados o no desarrollados en la línea necesaria, la del ser humano. Puede que hoy no sean efectivas a corto plazo, pero es posible asentarlas en el futuro, si queremos que nuestros jóvenes formados, universitarios, se queden también en el mundo rural. ¿O hemos renunciado a ello? No. No debemos hacerlo. Hay que cambiar muchas mentalidades y necesitamos a esos jóvenes para que las cambien; mentalidades que deben crecer, ampliarse, abrirse al mundo y eso se hace a través de la cultura, cultura no sólo tradicional. Y la experimentación, porque todo surge a través del ensayo-error, pero si no ensayamos, si no visualizamos, nunca llegaremos a nuevas cotas de bienestar, un bienestar que quizás hoy desconocemos y que no se limita al consumo.
Hoy son muchos los que hablan de cambio, pero no cambia nada, salvo mayores subvenciones, mas ayudas. Yo no aspiro a eso, yo quiero gente libre de estar sujeta a ayudas, libre y feliz, sin que tenga que pedir nada.

Y saben cómo se consigue eso sintiéndolo, viviéndolo y visualizando ese futuro, creyendo en él. Hagámoslo visible, para un cambio real y no de palabra.

martes, 15 de septiembre de 2015

PROBLEMAS MÁS ACUCIANTES QUE EL PAI

La Ley Foral 6/2008 dice que los libros de texto de los centros sostenidos con fondos públicos serán gratuitos para todo el alumnado que cursa dicha enseñanza. Un reconocimiento lógico si tenemos en cuenta que la educación primaria y secundaria es obligatoria. Pero el desarrollo de la Ley deja recovecos en los que las familias acaban siendo las paganas y la educación pública deja de ser gratuita; cuestión que todos sabemos; así se forjan ese tipo de mentiras a las que, al final, nos acostumbramos.

Estamos en la época en la que las familias han tenido que afrontar la cuestión de los libros. Y muchas de ellas han acabado cabreadas, más si cabe teniendo en cuenta que la Ley Wert ha hecho que se tengan que cambiar los libros de texto y el préstamo haya quedado suspendido. No es de extrañar, pues la educación en España y en Navarra es un cachondeo en todas sus vertientes. Porque los libros entran en gratuidad según determinadas condiciones y los mecanismos varían según los centros, y así, las familias, tienen que hacer un estudio pormenorizado de los sistemas antes de encargar los libros. Cosa que, lógicamente, muchas de ellas no hacen. Simplemente, porque la Administración, y todavía más la administración regional, que se supone mas cercana, debe estar para facilitar los trámites a los ciudadanos, no para cabrearlos, literalmente hablando.

Por otro lado, los centros y profesores, conscientes de la problemática existente, intentan hacer lo que pueden con los recursos económicos disponibles, haciendo fotocopias o utilizando las nuevas tecnologías. Pero llegan hasta donde llegan.

Desde mi punto de vista, siempre he considerado que comprar un libro no es un gasto, sino una inversión; pero siempre y cuando hablemos de libros, porque lo de hoy en día ha dejado de ser eso. Por ejemplo, que unos libros de 1º de Primaria cuesten 100 euros, no se puede entender.

Por eso, ante tal desaguisado en la educación, ante tanta falta de información, transparencia, organización, me sorprende que los primeros pasos del Gobierno Foral hayan sido hacia la moratoria del PAI. ¿No eran más urgentes otros asuntos? Por ejemplo, facilitar las cosas teniendo en cuenta el cambio de libros propiciado por Wert. Los centros, ante la renovación de libros, optan por un sistema, por ejemplo el de emitir bonos para que las familias puedan coger los libros en los establecimientos adheridos. Pero nadie señala que los bonos cubren el precio mínimo garantizado, nada más. Así muchas familias, como por ejemplo ha ocurrido en la Ribera, no sé si en más lugares, han tenido que desembolsar entorno a 100 euros; parte de esa cantidad era por los libros que, aun entrando dentro de la gratuidad, había que pagar porque el bono no llegaba, y la otra parte por los libros que no se incluían, aquellos que no se pueden reutilizar; que no sé para qué sirven en secundaria, teniendo en cuenta que los niños ya saben muy bien escribir y pueden copiar. Eso sí, los libros de esas familias pertenecen al Gobierno, como establece la Ley. Por tanto, debemos concluir que algunas familias han pagado este año por su uso. Eso no es gratuidad.

Y digo algunas familias porque, además de pagar, se han encontrado con que, desinformadas como estaban, no sabían que el bono les iba a cubrir menos en función del establecimiento al que acudieran. Así ha sucedido que se han encontrado con una diferencia de precio entre las grandes superficies y algunas librerías que podía rondar los 40 euros. Y es que la primeras garantizaban el precio mínimo. Sin embargo, algunas familias han querido apostar por las librerías, esas que se encuentran en los cascos viejos, ese pequeño comercio al que el Gobierno quiere proteger. Menuda manera de protegerlo, a costa del bolsillo de las familias y de su cabreo. En este desaguisado ha habido, incluso, quien intentó pedir presupuestos de los libros. No hubo manera. Por eso muchos se sienten estafados. Un bien público, un material que el Gobierno compra, tiene que ser un material igual para todos, no puede ser que a unos les cueste un dinero y a otros un poco más. No es serio, como en todo en nuestra educación.

La educación en España y en Navarra acaba siendo un cachondeo. Los padres pueden elegir colegio concertado libremente, auxiliados por la administración, pero los padres que apuestan por lo público no pueden elegir la librería más cercana. Si su economía no se lo permite tienen que ir a las grandes superficies donde les ofrecerán el precio mínimo garantizado. ¿No sería más fácil que fueran los colegios los que dieran los libros para evitar estas situaciones?

Así que no puedo dejar de pensar ¿les corría tanta prisa el PAI o era más importante no cargar la economía de las familias? ¿Dónde está la lucha contra la pobreza? Hoy en día habrá familias que por esos libros obligatorios y “gratuitos” tengan que restringir sus gastos. Y ya no hablo de familias sin trabajo, incluso con trabajo, ese maravilloso trabajo de ahora que ofrece sueldos tan de cachondeo como la educación.


jueves, 3 de septiembre de 2015

LASTIMA DE CONMOCION

El mundo, las conciencias se han despertado por una foto dramática. Sí. Me conmueve, me entristece, pero también, al contrario que a mucha gente, me produce lástima. Lástima de que una foto les conmueva, pero no les haya conmovido el hecho de que cada año UNICEF o Save de Children o multitud de Agrupaciones les hablen de miles de niños muertos de hambre, de sed, de guerras, de persecución. Ahí las conciencias ni se mueven. Hace falta una foto ¡Vaya por Dios! Una foto y todos se levantan. El problema será hasta cuándo; como en tantas catástrofes y tragedias, siempre hay un límite de caducidad en nuestra conciencia.

Porque, lamentablemente, después querremos volver a nuestras vidas, a esas cosas que creemos que nos hacen felices. Olvidamos que para que nosotros vivamos como vivimos es necesario que otros mueran de hambre porque la tierra no da para más. Decimos hay que compartir, pero sin renunciar a ese par de zapatos que solo nos pondremos una, dos o tres veces en la vida.

Nos agrada y nos complace el ex Presidente de Uruguay, José Mújica, pero somos incapaces de vivir como él, con lo que realmente nos hace felices, con tiempo, tiempo para disfrutar de esas cosas que no se producen en una fábrica, sino que son producto de la tierra, del mundo, de la humanidad. Incapaces de disfrutar de nuestro cuerpo, del amor a la vida, condicionados por un pasado religioso sea católico, mahometano o del Dios que quiera cada cual, porque todos parecen poner condiciones a la vida.

Y echamos la culpa a los Gobiernos, que la tienen, pero no nos olvidemos de nosotros, que también; que queremos seguir viviendo en nuestro islote occidental, fuera de toda tragedia, lavando nuestra conciencia con donativos, pero sin cambiar un ápice nuestra forma de vida, nuestra visión de la vida y la felicidad. Una vida y una felicidad que se limitan a tener cosas. ¡Qué pena! Lástima de humanidad que entrega su ser a las cosas materiales y olvida las inmateriales.

Somos incapaces de pensar que debemos cambiar, que debemos empezar a pensar que la tierra merece nuestros respeto y respetando la tierra, respetaremos a nuestros semejantes.

Nos va costar cambiar. Pero sería bueno empezar a pensar que ese cambio es necesario, que el trabajo debe sustentarse en el objetivo de la felicidad inmaterial, no en el simple objetivo de producir para ganar dinero y consumir productos que otras fabrican. Fabriquemos Felicidad y conciencia, en lugar de cosas. Seguro que así no volverá a conmovernos una foto, sino nuestras propias actitudes.

lunes, 27 de julio de 2015

LAS DIVERSAS SENSIBILIDADES NAVARRAS Y MUCHAS MÁS

El nuevo Gobierno de Navarra habla mucho de sensibilidades. La propia Presidenta hablaba en una radio de sensibilidades de navarros aberzales y navarros españoles, por definirlos de algún modo, especificó. Pero olvida la Presidenta que hay más sensibilidades, entre ellas las de aquéllos que no queremos ser definidos, ni encajados, ni delimitados, a los que no nos gustan los condicionamientos de grupo; aquéllos que, quizás por haber vivido en pueblos, sienten que los localismos, la defensa exacerbada de lo propio, de lo nuestro como lo mejor, del trabajo para los de casa, de la vivienda para los de aquí, no hace más que provocar endogamia y empobrecimiento; aquéllas sensibilidades que gustan de lo otro, que se enriquecen con los demás, a los que les gusta ver el mundo en su amplitud, sin las fronteras físicas, sin las diferencias locales, regionales o nacionales. Sensibilidades abiertas a nuevos horizontes, a nuevas actitudes, a nuevas costumbres, o, mejor, abiertas a eliminar costumbres, a fulminar el deber ser por el ser mismo.

Esa sensibilidad ¿dónde la ubican? Esa sensibilidad que no quiere ser juzgada por criterios aberzales ni nacionales. Me habla, el nuevo Gobierno, de libertad de elección, pero¡ qué libertad puedo tener si para acceder a un puesto en la Administración las sensibilidades que aprenden euskera tienen más puntos, 5 ahora, quién sabe cuántos después? De qué libertad me habla si en su programa habla de una navarra plural, para después definirla como euskaldun y orgullosa de sus dos lenguas. Cuando habla de pluralidad, pero desde la euskaldunizacion. En serio, no sé si este gobierno cree que se es plural cerrando el paso del trabajo a gentes que vengan de fuera, imponiéndoles una lengua con la cual no tienen ninguna relación. Y a mí me gusta que venga gente de fuera, gentes diversas, plurales. Eso es pluralidad. Evidentemente, estamos en dos planos diferentes, este Gobierno cree que hay una frontera entre Navarra y comunidades como La Rioja y Aragón. Yo no lo creo. Soy ribera.

Yo quiero que mi cultura se embadurne con trazos de múltiples colores, con todos los colores que sea capaz mi sensibilidad de abarcar. No me aprisiones entre cuatro paredes. Me niego.

Las culturas nacen, se desarrollan y desaparecen. Le pasó a los pueblos mesopotámicos como los sumerios o babilonios, a los griegos o a los romanos. Queda su legado, que hay que tener presente, pero mirando hacia delante, hacia culturas más abiertas, abiertas de verdad, sin condicionamientos, ni definiciones posteriores y, sobre todo, menos cerradas en sí mismas.

Entiendo que las restricciones de épocas pasadas hayan supuesto, para las sensibilidades aberzales, una opresión que hoy ha explotado en exceso y quieran, ahora, vivir y sentir únicamente su cultura. Pero es hora de abrir puertas, de compartir, de verdad, no con las limitaciones que el Gobierno impone, de no establecer distinciones, salvo las puramente individuales, alejarse de convencionalismos, formalidades y leyes eternas.

Porque si estamos hablando de sensibilidades, no deberían mezclar algo tan personal con la política. La política debe estar guiada hacia todos. La cultura, simplemente no debe ser impuesta, sino ofrecida y que cada cual se sienta libre de querer o no acceder a ella. Del mismo modo que quienes desean aprender música, pintura, escultura, idiomas acceden por su cuenta a los diversos servicios que se ponen a su disposición, sin que se les den más puntos por ello.

Yo no tengo miedo a su Gobierno. Espero las mejoras sociales y de bienestar como prioridades básicas, aunque no comparto muchas de las medidas con las que pretenden alcanzar esos objetivos. Pero eso sí, no me vengan ensalzando el localismo como algo nuevo, no me vengan con discursos anclados en el pasado. Mi meta social es humana, simplemente humana, no aberzale, ni española, ni definida. Porque esa meta, ese objetivo está por construir y no puede sujetarse en viejos cimientos, sino en cimientos nuevos, mejores, enriquecidos y más robustos.