miércoles, 11 de junio de 2014

PRINCIPIOS Y RESPETO, POR FAVOR

Legalidad. Principio de legalidad. Es importante seguir la Ley, incluso, para cambiarla. Porque la Ley es la garantía para que nadie quiera hacer lo que le dé la gana o quiera arrogarse la exclusiva de la voluntad popular. Esta se gana en las urnas. No hay otra forma. Habrá otras formas de expresión, pero la decisión democrática está en las urnas.

Y es que últimamente esto se ha convertido en un gallinero para ver qué gallo grita más. Cuando lo que hace falta son debates pausados, con argumentos, razones y siguiendo los principios de legalidad, justicia, igualdad, respeto a todos y bien común.

Cualquier debate de ideas no debe acabar excluyendo opciones, sino aunando o, al menos, respetando. Por eso me pregunto ¿Qué ocurriría en el PSOE si no hubiese respeto entre nosotros en cuanto a las diferentes visiones sobre cómo atajar la situación actual? Basta de excluir, basta de pensar en verdades absolutas, basta de creernos siempre mejor que el de enfrente. Hay que asumir lo que diga la mayoría, guste o no guste o mejorar las verdades de cada uno con las verdades de los otros.

La pena de todo esto es que la izquierda se deshace en añicos y no sabe por dónde tirar, abriendo debates lícitos, pero que, hoy, dejan de lado a millones de parados y a personas que andan pasándolo mal. Lo primordial es eso. Y, al mismo tiempo, siguiendo el principio de legalidad, ir trabajando las posibilidades, si así se decide, de un nuevo modelo de Estado. Pero con un trabajo serio, sereno y con propuestas definidas con detalles.

Sin embargo, ese trabajo lo veo complicado porque cuando vas a manifestaciones en pro del referéndum o, incluso, de otra índole, ves a gentes de todo tipo, incluso gentes con las que jamás he comulgado. Por ejemplo, no comulgo con los objetivos nacionalistas, y menos, por cercanía, con el nacionalismo abertzale. Lo respeto, cada cual puede defender lo que crea, siempre que no vaya en contra de los Derechos Humanos y lo haga con respeto.

Pero yo siempre me he confesado no nacionalista: ni española, ni Navarra, ni de nada. No me caso con banderas de ningún tipo. Como dije en un Comité Regional de mi partido, el PSN, mi nación es lo público y mi bandera la Libertad, la Igualdad y la Justicia. No es que sea un capricho, es algo muy simple; el nacionalismo me parece excluyente, prima la diferencia, el ansía de distinguirse en grupo frente a los objetivos comunes de la Humanidad y los objetivos individuales de cada uno.

Quizás peque de inocente, de ilusa o utópica, pero creo que quizás nos falta un poco de todo eso a todos.

Por eso pido un poco de pausa, por favor. Porque, mientras, la derecha se muestra tranquila viendo la carnicería desde la barrera, alentando, vitoreando y ya esperando otros 5 años en el sillón.

sábado, 7 de junio de 2014

DESARROLLO RURAL O SÓLO ECONÓMICO (ponencia esquemática para Juventudes)

Esta es, en esquema, algunas cosas de las que comenté a los Jóvenes Socialistas el pasado sábado. He intentado explicar alguna cosa más para que se entendiese)

PREGUNTA: CUÁNTOS JÓVENES se quedarían a vivir en un pueblo?

La mayoría de los jóvenes tienen pocas oportunidades en una pequeña localidad y más si están formados. Sin embargo, al pasar los años, es curioso que empezamos a valorar la tranquilidad de los pueblos.
Pero, evidentemente, un pueblo no necesita carcamales, necesita de sus jóvenes para plantearse un futuro y necesita de un futuro que dar a los jóvenes.

Dicho esto, analicemos la situación desde diversos puntos de vista:

1.    Creo que el desarrollo rural se ha estancado en varios sectores: agricultura, ganadería, turismo y algo de industria, en la población que tiene suerte. Se puede investigar en el mundo rural y crear puestos de calidad.

2.     Por otra parte, la idiosincrasia existente en los pueblos tiende hacia el mantenimiento. ¿Qué quiero decir? siempre se ha hecho así; así se funciona; aquí no se ha hecho otra cosa. Es decir, siempre se mira hacia atrás. Pero quien se engancha a eso es porque le da un estatus que de no ser así, quizás no tendría. Y hay que empezar a mirar hacia delante y no sólo hacia atrás. Eso requiere valentía y sacrificio.

3.    Razón de estas dos situaciones: el desarrollo lo estamos vinculando totalmente a la economía. Igual que los estudios, ahora hay que analizar cuál nos va a dar suficiente dinero.

 Aquí, me voy a poner en PLAN FILOSOFICA    

Hemos olvidado en cualquier análisis que hacemos de desarrollo un concepto básico y primordial de la humanidad que ha sido objetivo siempre: LA FELICIDAD y unida a ella, la consecución del Bin común.               

¿QUÉ ENTENDEMOS POR FELICIDAD?

Tener uno o dos coches, la casa más grande, el Ipo o Ipad nuevo, el movil que más cosas hace. ¿Eso es lo que queremos? Bueno, hoy la felicidad para muchos jóvenes está en lograr un trabajo, y después un salario, pero eso no resta el hecho de un objetivo económico.

 Bien, si lo que entendemos fuera así debemos saber dos cosas:

1.    Que el mundo, la tierra, difícilmente podrá aguantar esto, tanto a nivel residuos como producción.

2.    Que nosotros tengamos todas esas cosas conlleva que millones de niños mueran de hambre y enfermedades. Me dirán que eso es demagogia. No. Es real. Igual que las ayudas que Estados Unidos otorga a sus agricultores. Con ellas pueden hacer sus productos más atractivos frente, por ejemplo, a los de MEXICO. Y entonces los pequeños agricultores mejicanos tienen que vender sus tierras a los terratenientes norteamericanos, quedándose sin nada con lo que trabajar y teniendo que ir a la frontera. Debemos tener claro que aquellos que vienen a nuestros países es porque, previamente, les hemos quitado sus posibilidades para tener las nuestras.

Y AHORA ESTO LO TENEMOS EN EUROPA, la comodidad de los bancos alemanes la está pagando la población española, parte de la cual pasa hambre y enfermedades,

Si nuestra felicidad puede ser así, sin conciencia global. No habría mucho más que añadir.
Pero si nos queda un poco de conciencia hay otro posible desarrollo, que no implica volver a las cavernas, como siempre algún interesado apunta para seguir como hasta ahora, y que nos puede llevar al objetivo de la FELICIDAD.

 AMENAZAS Y OPORTUNIDADES

 Amenazas

1.    Querer EQUIPARARSE a una ciudad cuando se pueden explotar otros atractivos.

2.    DEPENDENCIA de ciertos sectores en el ámbito rural que no pueden acoger empleo de calidad para jóvenes.

3.    Querer hacer LO QUE ME DE LA GANA con el territorio. No primar sectores, sino el conjunto, tener ideas globales como el bien común. Es como ahora con primar el DÉFICIT y sólo el déficit.

4.    FALTA DE INFORMACIÓN. El mundo rural se vuelve endógamo y no quiere saber nada de fuera. Tú traes debates o conferencias a un pueblo y ahora que se habla tanto de participación, pocos acudirían, Porque una frase muy habitual es; “a mi me van a venir los de fuera a decir cómo se hacen las cosas”.

5.    DEPENDENCIA ENERGÉTICA.

6.    Servicios: hay mucho que hacer en el tema de la dependencia.  Los mayores cada vez serán más mayores.

 Oportunidades

1.    Es necesario valentía y sacrificio. Valentía porque algunas iniciativas pueden ser un fracaso, pero igual pasa con los emprendedores que montan un negocio y si les va mal, siguen intentándolo. Así debe actuar lo público, no tener miedo, porque arriesga poco.
2.    Las oportunidades NO SON GENERALES, dependen de cada localidad y su propio desarrollo, de sus potencialidades. Pueden ser una fábrica de ensayos para los nuevos tiempos.
3.    Medio Ambiente, espacios naturales y Agua
4.    Sector primario donde existen muchas cosas por mejorar.
5.    Convertir los problemas en oportunidades

 Objetivos:


El desarrollo pasa por

1.    Más información, aunque sea con embudo,

2.    Cambio de mentalidad. Objetivo que nos llevará años y más si no se implica la juventud. Sobre todo la mentalidad de consumo.

3.    No querer parecerse a una ciudad, por ejemplo en el URBANISMO. Lo positivo de un pueblo era fundamentalmente la sociedad que existía, la vida en la calle. Pero esa característica ha ido cambiando conforme cambiaban los modelos de valoración. Es decir, los pueblos en urbanismo han tendido a un urbanismo agresor con el territorio, casas más grandes para vivir más dentro, abandono de los cascos urbanos. Los pueblos son más grandes con el mismo número de personas. Eso provoca unos costes impresionantes a nivel de servicio y a nivel medioambiental. Ya no valoramos el territorio y lo que este nos puede ofrecer: espacios de esparcimiento, de convivencia, los sacrificamos en favor de mejores casas, más ostentosas. Si os fijáis en este pueblo no hay casi espacio, ni árboles, una verdadera lástima.

4.    Aprovechamiento de los nuevos sectores que nos traen ahorro energético con posibilidad de EMPLEO AUTOSUFICIENTES.

5.    Turismo cultural.

6.    Investigación: existen problemas, por ejemplo, en esta zona con la invasión de conejos que destrozan infraestructuras agrícolas. En lugar de intentar acabar a escopetazo limpio, que no ha dado sus frutos, investiguemos a nivel biológico.

7.    Potenciar sectores sin olvidar nuestra salud y la de la tierra.

 ACTUACIONES------BIEN COMÚN


1.    Renovables sí pero con cabeza, mejorándolas, tendiendo al ahorro. Todo exceso es malo. No podemos plantar aerogeneradores y provocar otras afecciones, por ejemplo, en las aves. Eso podría conllevar efectos que no conocemos.

2.    Estudiar el impulso de la Biomasa. Quizás con pequeñas iniciativas desde el mundo rural. En muchas localidades las podas se llevan a vertedero. Sería necesario un aprovechamiento,

3.    Las Agencias de desarrollo local: hay que mejorar los proyectos que se subvencionan. Tienen que contemplar objetivos globales de desarrollo. Hoy, en muchas ocasiones, están dominadas por la política del PP o de UPN, en el caso de Navarra.

4.    Reutilización de basura, materiales biodegradables, revalorización de materiales. Existen potencialidades en cada situación. Por ejemplo, en Olvega ha surgido una empresa de fabricación y revalorización de pelotas de golf.

5.    Potenciar las investigaciones sobre el agua y cómo mejorarlas.

6.    Aprovechar debilidades: agua, incendios (seguimos con las mismas técnicas para apagarlo).

7.    Políticas de ahorro. El ahorro es diferente al recorte. El ahorro significa reducir donde no es imprescindible. El recorte es como una segadora.

8.    Recuperación de patrimonio con aprovechamiento. Por ejemplo, en esta localidad, Cabanillas, existe uno de los trujales más antiguos y mejor conservados de Navarra. Es propiedad privada, pero hubo un intento de donación que podía haberse estudiado. Asimismo, se podía habar accedido a ayudas de Europa. El trujal, en un lugar privilegiado al lado del río Ebro, podía haber servido no sólo para visitas, sino para grupos de trabajo de estudio e investigación de la dinámica fluvial, los suelos y otras muchas posibilidades que nuestros jóvenes podían haber aportado.

BARDENAS

 Es un parque natural y una reserva de la biosfera. Tiene una legislación y aunque tiene usos tradicionales reconocidos, no se puede hacer lo que a uno le viene en gana. Es un territorio patrimonio de todos, algo que olvidamos.

 Por el polígono de tiro cada Ayuntamiento recibe 195.000 euros: ¿alguien ha preguntado en qué lo utilizan los Ayuntamientos? Yo siempre he creído que ese dinero debía legar con la obligación de dedicar una parte al medio ambiente y desarrollo sostenible, que quiere decir, desarrollo continuado, no para un plazo corto.

 

 

 

viernes, 23 de mayo de 2014

"MANERAS" DE HACER POLÍTICA

Se dice, y más en estos últimos tiempos, que los dos partidos mayoritarios son casi lo mismo, porque los ejes esenciales vienen marcados por la agenda económica. Sin embargo, esta reflexión peca al olvidar uno de los aspectos de la política: las maneras de hacer; no las formas, porque éstas parecen implicar un trasfondo oculto. Las “maneras” entiendo, suponen un aspecto particular, el cómo entienden determinadas personas que se deben hacer las cosas, los principios por los que se guían.

Las maneras de hacer política son muy diferentes en uno u otro partido, aunque de todo hay en esta viña, porque el hombre es un animal imperfecto, al que se le tienta fácilmente y cae fácilmente. Por eso es importante tener claro que nadie es mejor que nadie y que lo que hay que hacer es ponerse a prueba cada día.

Para eso están las "maneras" de hacer política, que implican varios principios y conceptos. por los que se guía el político, más allás de programas y reglas.

Una manera es seguir el principio de igualdad y equidad, que no es lo mismo, porque no todos somos iguales, lamentablemente, ni partimos de una misma situación: hay quienes tienen posibles y hay quienes no, hay quienes están enfermos y otros no, etc. Un tratamiento igualitario o mejor equitativo, según condición, es esencial. Pero en política, normalmente, se olvida y aparecen los acostumbrados “favores”, de raíz muy latina, pues los filósofos griegos ya hablaban de ellos. Favores que, incluso, pueden ir in crescendo cuanto más descendemos en el ámbito de la administración pública. Y claro, si uno no tiene claro el principio de igualdad, no tiene ningún escrúpulo en defender el interés de unos pocos. Por poner un ejemplo, el empleo público. Aquellos que no lo defienden es, en muchas ocasiones, por un interés: el interés de utilizar la arbitrariedad en la adjudicación de los puestos de trabajo, por ejemplo. Pero hay otros muchos favores que se hacen a cambio de regalitos; varios ejemplos hemos tenido en los últimos años. Y aquí encontramos uno de los instrumentos claves que se utiliza en política y que debiera ser eliminado y que, creo, que a la derecha le gusta un montón: la arbitrariedad. Un poquito mejor nos iría si consiguiéramos eliminarla, pero ¡Qué complicado parece ser, a veces.

Y podría ser tan simple como creer en el principio de legalidad. Hay quienes entienden que la legalidad se debe plegar a los intereses de los propios, es decir, que la Ley sólo se debe cumplir cuando beneficia a quien entiende el gobernante que debe beneficiar, olvidando el bien público, el bien de todo el conjunto y no de determinadas partes. El bien común es un concepto muy antiguo, pero que se nos ha olvidado a todos.

Pero lo curioso del principio de legalidad es el resultado.  La corrupción en el PSOE tiene siempre consecuencias, sean del tipo que sean, porque existe, entre gran parte de sus filas un sentimiento de igualdad. De hecho, los casos de corrupción se pagan en las urnas: en Navarra el PSN no ha vuelto a gobernar tras el caso Urralburu y eso que, a pesar de lo que hizo, fue un gran Presidente. Mientras la derecha, desde ya décadas, ni asume, ni sufre consecuencias ni legales, ni de ningún otro tipo, ni siquiera morales. No entienden de bien público. Para ellos, la Ley se debe utilizar arbitrariamente, (otra vez) según me convenga o no.

De ahí que los empleados públicos sean tan importantes para el control político (aunque en Navarra de poco les ha servido). El cumplimiento de la legalidad debería asegurar el principio de igualdad y eliminar la arbitrariedad con la que algunos tratan los asuntos tanto a nivel nacional, regional o municipal. En este último caso suele ser mucho más patente, porque la cercanía al ciudadano se establece como la justificación  que algunos políticos encuentran para manejar la política arbitrariamente. Esto es: según la cara que tenga o quién sea el ciudadano que se permite pedir favores, frente a aquellos que se quedan en casa sin pedirlos: el político sin maneras nunca piensa en estos últimos.

Una de las razones es que se ha olvidado el principio de la Justicia. Como es ciega, pues no ve quién la ejecuta y quién no. Y es que la Justicia ha acabado siendo un concepto un tanto indefinido y muy particular, pues cada cual tiene el suyo y lo utiliza como quiere. Entiende la Justicia como justicia propia. Olvidan que, en política, hay un concepto para guiar estos principios. Es el concepto de bien público, la búsqueda del bien común, la Justicia social. Concepto que ni políticos, ni ciudadanos tenemos asimilado, no lo hemos hecho nuestro. De ser así, nadie iría a la Administración más cercana a hablar con el político de turno para que tuviera a bien hacer un favorcito. Iríamos, en todo caso, a solicitar la revisión de las reglas de juego. Sean ordenanzas o leyes, esto es legislación. Nos implicaríamos en la vida social, no para resolver mi asuntillo, el “¿qué hay de lo mío?” sino para resolver el asunto de todos. Porque resolviendo el problema de todos, siempre habrá cierta resolución del nuestro. Y si no es así, es que lo que queríamos no era justo o pretendía conseguir mejorar y medrar a costa de los demás.

Como hemos dicho hay que seguir el principio de legalidad, pero eso no quiere decir que la Ley sea perfecta, hay que mejorarla, por parte de todos, con la ayuda de todos. Pero mientras, hay que cumplirla e interpretarla en base al sentido común y la ética del bien común.

Son cuestiones de principios, cuestiones de las que poco se habla en los debates, pero que son el origen de uno de nuestros grandes problemas: la corrupción a todos los niveles de la sociedad. Porque la corrupción no sólo es llevarse dinero a casa, sino también gestionar mal a sabiendas y pretender hacer favores, aunque no lo consigas. (Esto último me recuerda a algún caso reciente de Navarra, pero no caigo ¡Fíjate!).

 

sábado, 10 de mayo de 2014

DESTRUIR EUROPA O ME APEO (Abstenerse de leer mentes literales)

Descubrió José Luis Sampedro que la vida construye destruyendo y destruye para construir; puso como ejemplo para ello la caída del Imperio romano que supuso la entrada de un nuevo sistema. No se equivoca Sampedro. La destrucción es algo que está en el mismo origen de la vida, en su devenir y en muchas de nuestras experiencias de las que renacemos, de algún modo. Por tanto es algo que podemos extrapolar, incluso, a la política actual, a la misma Europa. Una Europa que, quizás, hay que destruir para construirla mejor. Porque, quizás, se creó con unos cimientos puramente económicos. No en vano era su objetivo inicial, pero las cosas han cambiado. Esos cimientos hoy no son los adecuados para las personas. Como decía Aristóteles el comercio del dinero, es decir, el interés es dinero producido por el dinero mismo y de todas las adquisiciones es la más contraria a la naturaleza, no es algo que tenga en cuenta al hombre y sus necesidades. Y el hombre, las personas son el objetivo primordial de cualquier acción política. O, al menos, así debería ser. Porque si no tenemos en cuenta al hombre, a las personas a dónde nos lleva eso, nos lleva irremediablemente a un callejón sin salida,  a una destrucción. Si miramos más por el mantenimiento del dinero que por el mantenimiento del hombre estamos atacando uno de los pilares de la vida, la supervivencia.
Sin embargo, la destrucción puede ser controlada o descontrolada. Como un edificio puede derrumbarse con consecuencias funestas o no. Así debería ser la destrucción de Europa, destruirla sabiendo que su destrucción conllevará la creación de una Europa más justa. Ese debe ser el objetivo destructor.
La destrucción no tiene por qué ser traumática, ni negativa, si se tiene como objetivo la reconstrucción sobre cimientos que valoren las personas. Una Europa que habla en datos inapreciables para el conjunto de la población, como son la previsión de crecimiento, IPC y los diversos datos macroeconómicos, no es un ente social, ya que no tiene en cuenta a sus individuos. Volviendo a los griegos, los de hace miles de años, hay que tender hacia lo que definían como ciudad que es la sociedad civil constituida con todas las Leyes necesarias para su armonía frente a la nación que es la agregación sin relaciones determinadas.
Esa sociedad civil tiene que sentirse protagonista y no quienes interpretan esos datos para decirnos que todo va bien bien, sin que para la mayoría eso signifique, ni implique nada a años vista.
Pueden soñar, algunos, con esos datos positivos, pueden señalar que son muy reales, incluso. Yo estoy dispuesta a creerlo si quieren, pero no puedo, ni podrán obviar la realidad del conjunto, a la meta que nos lleva esas maravillas que dicen tener de datos: la de una Europa que se ciñe a lo económico, al comercio del dinero. Y el dinero nos hace desiguales, si no existen mecanismos que lo impidan. Por eso, pueden lo políticos soñar con salir de la crisis, pero será una falacia porque seguirán muriendo niños de hambre, habrá familias sin atención sanitaria, jóvenes truncados por no poder estudiar y volverá el dinero a querer más dinero para comerciar y a buscarlo en la presión sobre los ciudadanos, porque éstos ya no importan, importan las cifras de negocio y con eso todos felices. Felices los que importan es esta Europa.
Por eso muchos entienden que el PSOE no encuentra su lugar. Es lógico. Un partido que ha gobernado no puede promulgar la destrucción, aún cuando su política vaya dirigida a las personas, como demuestran sus siglas y su historia. Por su parte, la derecha lo tiene claro, tiene su proyecto, el comercio del dinero, el mantenimiento de lo mismo, sin tener en cuenta que, al final, ese mismo trayecto nos va a llevar irremediablemente a la destrucción incontrolada. La insostenibilidad del modelo productivo es algo patente, aunque no queramos verlo: el hambre es un hecho patente, la inmigración no son personas que nos vienen a atacar, vienen porque les estamos atacando nosotros. La infelicidad occidental cada vez está más arraigada, ya no se aspira a sueños, los sueños de los jóvenes vienen precedidos de una racionalización práctica y, fundamentalmente, monetaria ¿Podemos vivir así sin que nuestra conciencia nos diga nada? ¿A esto ha llegado el ser humano? Si no tenemos conciencia, ¿nos daremos cuenta, algún día, de que estamos destruyendo nuestra casa, nuestro mundo?
Esa Europa que me presentan los datos no me merece la pena. Vale la pena una Europa que nos diga: vamos a garantizar la sanidad, la educación y los servicios sociales básicos para todos. Y a partir de ahí intentar construir una economía que propicie, poco a poco, mayores niveles de bienestar, sin que estos supongan el sacrificio de muchos para el bien de unos pocos. A mi me gustaría esa Europa. La otra no la quiero, para la otra, por favor, paren el mundo que me apeo.

martes, 1 de abril de 2014

ESTA COCHINA EUROPA

Y es así. Esta cochina Europa que pone por delante los intereses financieros que los de sus propios ciudadanos. Esta cochina Europa que nos obliga a apretarnos el cinturón hasta asfixiarnos. Esta cochina Europa que nunca tiene suficiente y exige más. Que mira con recelo a los países del sur, suponiéndonos vagos y demasiado festivos. Esta cochina Europa que vuelve a ser la de otros tiempos cuando, todavía desunida, manejaba con la diplomacia de los países de siempre, esos que nos vienen a la cabeza hoy, los hilos de los intereses de determinadas Compañías, por ejemplo cuando todavía había colonias. Y, curiosamente, todas esas cábalas que se hacían entre diplomáticos, se hacían sin contar, por supuesto, con algunos invitados, como los Ministros de España, a los que escuchaban, sí, para darles las migajas. Cierto que no podemos hablar muy alto, pues fuimos potencia mundial, aunque se hicieran ricos muchos con nosotros y nuestros gobernantes.

Y esa cochina Europa de siempre se repite más que nuestro ajo a la Sra de Beckham. Porque vuelven a repartir las migajas. A España le toca la PAC, de la que no para de hablar el PP. Pero a costa de eliminar otras empresas. ¿Cómo sino se entiende lo que pude oír hace unos meses en la radio sobre una feria en Zaragoza donde nuevos astilleros de empresas, creo que holandesas, buscaban profesionales cualificados aquí para trabajar allí, mientras se desmantelaban los nuestros? Algunos dicen que tenemos gente muy cualificada: ingenieros, científicos y operarios. No en vano hemos sido una potencia mundial marítima, hasta que llegó la pérfida Albión. Pero el tener gente cualificada no vale para España. España debe cultivar tierra, nada más. Y lo hacemos bien, pero podremos hacer algo más. Porque si bien es cierto que la agricultura es fuente de riqueza, empleo y medio ambiente, a veces, no sólo de verduras y fruta vive el hombre.

Sí. Esa cochina Europa nos pide ahora que vayamos a votar. Y eso después de actuar con un cinismo  muy propio de ella. Porque mientras nos dicen que gastemos menos, hace un informe para decirnos que los españoles pobres somos más pobres todavía. No hace falta informes para eso. Pero, a pesar de ese cinismo, pues hay que hacerlo, hay que votar en Europa a ver si de una vez hablamos claro y desmontamos de una vez esa cochina forma de hacer las cosas. Cambiarla es cuestión nuestra y en nuestro voto esta esa posibilidad. Por lo menos soñemos con ello.

Y si no soñamos, al menos, a falta de buenos gobernantes, que es lo que siempre nos ha pasado, hagamos como el Capitán Alatriste, luchemos aunque la batalla parezca perdida.

De paso, humildemente pido, como formada en comunicación, que de nada sabe y habla de todo,  que alguien me corrija, porque, siendo así, en estas cosas peco de hablar más con el estómago que con la cabeza. Y es que la cabeza suele hablar en alemán, inglés o chino, que está de moda. Yo hablo español y francés, mal asunto  hoy.

sábado, 22 de marzo de 2014

ANTIHÉROES

Siempre he confesado mi debilidad por la Generación del 98, sobre todo por Unamuno, Pio Baroja o Valle Inclán. Y hoy tengo la sensación de que esa Generación podría estar de nuevo vigente. Aquellos años de derrota, de una sociedad sin horizonte, se repite; la historia se repite y la sociedad se impregna de antihéroes cuyas vidas son más ejemplares que las de los propios héroes. Al menos, a mí me atraen más los antihéroes, porque esos antihéroes llegan a esa condición, habitualmente, por reflexionar sobre cosas que no debieran tener importancia, por ejemplo, la felicidad. Una felicidad que hemos constreñido bajo las normas de la correcta felicidad.

Por eso vuelvo a releer a mis amigos del 98 y encuentro que nada ha cambiado. Es bueno releer porque en la relecturas encuentras nuevas perspectivas, porque tú mismo eres distinto. Te han pasado cosas.

Releo a Valle Inclán en su Tirano Banderas y encuentro no pocos detalles que recuerdan nuevos tiempos. Pero no quiero hoy reflexionar. Quiero invitar a la reflexión con estos autores y algunos retazos que  cualquiera le traeran semejanzas.

Por ejemplo cuando el Director-propietario del periódico “Criterio Español” le dice al periodista que cubre un acto político en el que se reivindicaban derechos sociales e individuales “Nosotros no podemos decir que el público premió con una ovación la presencia del licenciado Sánchez Ocaña. Puede usted escribir: los aplausos oficiosos de algunos amigos no lograron ocultar el fracaso de tan difusa pieza oratoria, que tuvo de todo, menos de ciceroniana”.

O cuando momentos antes se señala “el Gobierno del General Banderas, con la autorización de esta propaganda, atestigua su respeto por todas las opiniones políticas”. Aunque, poco después, el acto en cuestión es boicoteado por los agitadores de Banderas, para conseguir que acabe en un altercado, justificando así lo que habitualmente dicen los potentados personajes de los que defienden las libertades y derechos de la gente: unos alborotadores.

O, aún más, en otra frase contundente “los principios humanitarios que invoca la Diplomacia, acaso tengan que supeditarse a las exigencias de la realidad Palpitante”. ¿NO les suena a algo?

Y podríamos seguir tomando apuntes de aquí y allá y veríamos cómo acabamos mendigando como Max Estrella o con el desaliento de Andrés Hurtado.

martes, 18 de febrero de 2014

"LA DUDA OFENDE" SEÑORA BARCINA

Hoy he escuchado a la Señora Barcina en la Cadena Ser entrevistada por Pepa Bueno y ha logrado, la actual presidente del Gobierno de Navarra, confirmarme lo que creo, y es la falta de pudor y respeto hacia las instituciones públicas, incluidas en ellas a los trabajadores de la Administración.

Esa es la cuestión más importante a mi modo de ver: enfrentar una palabra contra otra, la palabra de un político frente a la palabra de un empleado público. Ahí radica lo más sustancioso del asunto. Porque, se podría decir a la señora Barcina: “la duda ofende”. Sí señor, la duda ofende cuando se refiere a la Administración Pública. Porque: ¿qué creen que hacen los empleados públicos sino controlar lo que les gustaría hacer a los políticos? Por eso ustedes, la derecha más, ¿cómo la llaman ahora? ¿liberal?, está empeñada en acabar con los empleados públicos, que deben ser independientes y no llegar a ese trabajo más que mediante concursos de igualdad, capacidad y mérito; y estar blindados para que no los puedan echar porque me caen mal. Por eso los ponen a caer de un burro, por eso han hecho campaña tras campaña llamándoles privilegiados, cuando lo que de verdad quieren es que dejen de tocarles las pelotas y de ponerles trabas para que puedan hacer lo que les venga en gana con sus amigos. Es así de simple. Estoy segura de que hay muchos técnicos de hacienda, interventores o secretarios que sacan los colores a los políticos de turno y éstos siguen empeñados en hacer lo que la Ley no dice o saltársela por la puerta de atrás, que es la técnica mejor que hay, porque todo es muy legal, aunque huela a podrido. Por eso, ante la palabra de un político y la palabra de un empleado público, creo, si nadie me demuestra lo contrario, al empleado público. Siempre puede haber algún que otro empleadillo un poco avispado, pero suele ser muy poco habitual, a menor escala y siempre, curiosamente, amparado por un político.  Porque el empleado está ejerciendo su trabajo, al que ha accedido a través de una oposición, para la cual ha tenido que esforzarse, y mucho. Por eso, me extraña que una persona que tiene un trabajo importante y fijo se arriesgue a un expediente. ¿Para qué? Por despecho han llegado a decir, alguna vez. En cambio, un político está ahí porque le han puesto y si pierde su cargo tiene que volver a trabajar y, por tanto, mejor dejarse el camino y el futuro bien asegurado.

Sí, yo creo en la presunción de inocencia y que hay que demostrar los hechos, pero no me defiendan la honorabilidad de un político, echando por tierra la honorabilidad de un trabajador. Que no, que por ahí no paso como ciudadana que conoce lo recovecos que deja la administración para trapichear.

Insistía Barcina en que las ayudas a una empresa, que figuraba entre las clientas de la anterior asesoría de la Consejera Goicoechea,  habían sido concedidas a través de un concurso público. Todo muy legal, decía, y con unos criterios claros en los que primaba la fecha de solicitud. Insistía, por su parte, Pepa Bueno en que eso daba mucho que pensar.  ¡Claro que da que pensar! Es el todo. Porque quien ha estado en la Administración sabe que los criterios los pone el Gobierno y sabe que las fechas las conoce el Gobierno y, por tanto, la señora Goicoechea. ¿Sabía la señora Vicepresidenta del Gobierno de Navarra cuándo y con qué criterios se iban a otorgar esas ayudas? ¿Hay algún papel en el que la señora Goicoechea se inhibiera textualmente de este proceso?

No me atrevo a hablar sobre las “verdades sacadas de contexto”, porque conllevaría un análisis a parte y tendríamos que entrar dentro de la Teoría de la Comunicación y no estamos para eso, que el tiempo apremia.
Luego viene lo de las estrategias, lo de los tiempos de la Comisión. Quiero recordar que los ciudadanos estamos hartos de comisiones de investigación que se alargan en el  tiempo y que, al final, nunca se sabe nada. Así que, por una vez, que se ponga un plazo, bienvenido sea. Y para colmo, el mayor cachondeo, lo de la justificación de UPN que fue apoyada por Bildu en algunas localidades como Tafalla u Olite. Pero, ellos son muy pulcros y santos, no nos olvidemos. Ellos no llegan a ningún acuerdo con esa "clase de gente". Ahora bien, el PSN es otra cosa, es el malo de la película, que va a recibir el apoyo de Bildu en la moción de censura habiendo llegado, dicen, a un acuerdo de Gobierno. Un acuerdo de un gobierno para dos meses, que son los que durarán hasta las próximas elecciones.

Y sobre todo, ¿alguien se ha dado cuenta que Bildu ha logrado 7 parlamentarios? ¿Cúal será la razón? ¿En serio creen que quienes han votado a Bildu son todos unos asesinos o unos simples corderitos que votan lo que les dicen, manejados por las estrategias subversivas y manipuladoras de quien sólo entiende de violencia? Porque si creen eso, mírense ustedes el ombligo.

Por Zeus, que no quiero meter a Dios, que el pobre anda siempre metido en política, aunque no quiera ¡cuándo llegará el futuro a Navarra!