miércoles, 17 de agosto de 2016

UNA TEORÍA DE LA SATISFACCIÓN

Tengo una teoría sobre la satisfacción: creo que ésta es directamente proporcional a la negrura de las plantas de los pies cuando te vas a meter en la cama.

Eso sí, la satisfacción está condicionada a que desencadene, a su vez, un grado de sorpresa que arranque una verdadera sonrisa. El resultado debe ser, ineludiblemente, meterse en la cama sin más preocupación y con esos pies negros resultado de una vida satisfactoria.

domingo, 14 de agosto de 2016

SEÑORES DEL GOBIERNO, NO ME HABLEN DE SU POLÍTICA SOCIAL

Durante los últimos días se han estado dando besitos y abrazos por haber logrado derogar las órdenes forales que penalizaban los textos educativos con el concepto cultural y lingüístico de Euskalerria. Miren, no voy a entrar a debatir sobre ese tema porque es una cuestión ideológica de cada partido y eruditos hay que discuten sobre ese concepto y lo que es el pueblo vasco.

Pero entramos ya en un período de preparación del nuevo curso escolar y saben, no han hecho nada por hacer real la gratuidad de los libros de texto. Por ejemplo, puestos a derogar, podían haberse puesto a trabajar en la eliminación de un punto de otro Decreto y que hubiese supuesto un paso en la igualdad en el acceso a la educación de todas las familias.

Pero ese Decreto se les ha olvidado; ése no ha tenido ninguna importancia para ustedes. Al propio tiempo, hubiesen logrado regular mejor el acceso a los libros de texto a través de los bonos, consiguiendo que las familias pudieran acudir a cualquier librería sin temor a diferencias cuantiosas en el precio, como ocurrió el pasado año.

Les voy a refrescar la memoria. El 13 de septiembre señalé en un artículo que había problemas más acuciantes que el PAI y que había que empezar a estudiar qué estaba pasando con la Ley de gratuidad; porque entre los Institutos que elegían la modalidad de bono (incluida en el Decreto que desarrolla la Ley de Gratuidad) se había producido una enorme divergencia entre los bonos y el precio que debían abonar las familias. Parece que ahora vamos a tener que señalarles que hay otros problemas más acuciantes que los conceptos.

Y es que ese Decreto 61/2010 admite el copago de los libros gratuitos en su artículo 16, punto 2,  que dice concretamente “que si la aportación de la Administración resulta negativa, la diferencia la costearán los representantes legales de los alumnos”.

Y no se dan cuenta de que ello supone un grave problema, porque existe una incongruencia con la propia Orden Foral de subvenciones, que no admite ayudas para adquisición de libros de texto, ya que se supone que son gratuitos.

Por eso, espero que el bono que se cursa para adquirir los libros de texto en algunos institutos sea igual al coste de los libros; porque de no ser así, ya les digo que no me vengan a hablar, ni a presumir, de políticas de izquierda; no me hablen de políticas sociales, porque pueden dejar a muchas familias con problemas a la hora de lograr que sus hijos pueden ir a estudiar en las mismas condiciones que otros más afortunados, quizás los suyos. No han pensado en ello, ¿verdad? Eso sí, podrán tener en sus libros el concepto de Euskalerria, si consiguen comprarlo.

¿Saben que el año pasado llegó a haber diferencias de hasta 80 euros? Evidentemente, muchas familias pueden costear ese dinero, no en vano los libros son una inversión que las familias hacen en la educación de sus hijos. Pero, en este caso, con la Ley de gratuidad, los libros se los queda la Administración. Además, hay otras muchas familias que no pueden; familias, algunas hasta pueden ser monoparentales, que a lo mejor tienen que costear los libros de tres niños, o de cuatro. Pero no, no han pensado en ello, estaban a lo suyo, al concepto de Euskalerria. Oigan, que me parece muy bien, que cada cual tiene sus prioridades ideológicas, pero luego no me vengan presumiendo de su política de cambio social.

Les recuerdo, a su vez, que la Apyma del Instituto Benjamin de Tudela remitió una Instancia al Consejero de Educación, el 2 de diciembre de 2015 señalándoles la misma cuestión e instándoles a derogar ese artículo 16, punto 2 de ese Decreto Foral. Pero parece ser que no han tenido tiempo, que entre símbolos y conceptos, los meses han ido pasando, o que andaban en otros menesteres mucho más importantes para ustedes que una política de igualdad, universalidad y gratuidad en la Educación.

 

lunes, 30 de mayo de 2016

DEMASIADA POLITICA AMBIENTAL BASADA EN LA DEMANDA

No es fácil agradar a todo el mundo y hay quienes no pueden permitírselo; como aquellos que se dedican a la protección y conservación de la naturaleza. Y quienes verdaderamente se dedican a esa protección saben que la política ambiental no existe en ningún partido político, sea del color que sea: nuevo, viejo, transversal, mediopensionista o como quieran autodenominarse. Porque en política se busca dar soluciones momentáneas a los problemas; algo esencial, sin duda, pero obviando el futuro.
 
Hoy en día, más que nunca, la política se define a través de la demanda, pocas veces a través de la oferta. Pongamos un ejemplo concreto, el caso de los ríos y el agua: la política del agua y de cómo actuar se define por la demanda de quienes exigen agua, no desde una conciencia de la oferta y la gestión que se puede hacer de la misma, de las posibilidades reales y futuras que es lo que impulsa la nueva cultura del agua.
Lo mismo ocurre en todos los ámbitos de protección ambiental. Existe una demanda de
suelo para la producción de energía y se plantea cómo encajarla para que quede bien en un marco de explicación política; a nivel global, se establecen cupos de contaminación, porque hay una demanda, una necesidad de emitirla. Un encaje político que tiene que ver, en muchos casos, con el peor concepto que se ha podido establecer, el desarrollo sostenible, pues sostiene que es posible un desarrollo constante, un consumo constante y que además sea sostenible. No nos engañemos. No puede ser, cuando los recursos son limitados y nuestra voracidad ilimitada, algo no va a funcionar como se pretende.
Es necesaria una gestión del consumo, un cambio de mentalidad ciudadana. Una gestión que debe basarse en el conocimiento de las demandas que proceden más allá de los grupos de presión: la demanda de los ríos, la demanda de las especies que nos otorgan el equilibrio, la demanda de nuestro aire, de nuestra tierra. Pero eso significaría no agradar a mucha gente: agricultores, ganaderos, empresas…
Por eso algunos grupos que recogen la voz del agua y las especies suelen ser silenciados. Supongo que poca gente sabrá que este año se cumplen 25 años del nacimiento de un proyecto, de la andadura de unos cuantos locos conservacionistas que se unieron en GURELUR, Fondo Navarro para la Protección del Medio Natural.
Durante esa larga trayectoria, el grupo se ha visto envuelto en grandes conflictos con la Administración, fuese del color que fuese. Porque un grupo conservacionista no está para hacer política, no está para agradar, sino para decirnos, en nuestra cara, lo que estamos haciendo mal. Ha denunciado numerosas actuaciones que van desde la política energética al escaso respeto por las leyes de protección.
Pero también ha aportado proyectos enriquecedores como el Centro de Ilundain, expropiado a Gurelur, la Estación Biológica de Arguedas, poca aprovechada por unas instituciones cegatas, las campañas salvemos el aguilucho, que lograron la concienciación de muchos agricultores, el censo de cigüeñas y tantas otras iniciativas de carácter colaborador.
Sin embargo, todas ellas no han logrado contrarrestar el malestar que generan sus denuncias; tampoco eso desmotiva a las personas que lo integran porque saben que ese no es su objetivo, no es agradar. Sus objetivos son a largo plazo, cuando ya no podamos  darnos cuenta de que aquello que denunciaban iba en nuestro propio beneficio.
Yo soy miembro del Comité Regional del Partido Socialista de Navarra y miembro de Gurelur desde hace años. Es compatible. No estoy de acuerdo con mi partido en algunas cuestiones como el caso de los ríos; tampoco entiendo la falta de respuestas claras de otros. Pero, puedo disentir y seguir siendo del mismo partido, compartiendo otras visiones. Esa es la gran diferencia. Porque sabes que puedes hablar y explicar y quizás, algún día, impregnar de una nueva mentalidad a las generaciones siguientes. Porque, como alguien dijo, los sueños son lo más real, porque permanecen inalterables a la acción degradante del mundo.
 
 

domingo, 1 de mayo de 2016

RECUERDOS DE UNA MADRE


Reconozco que siempre he tenido mayor complicidad con mi padre, porque nos parecíamos mucho. Me costó muchísimo asumir su muerte, porque se fue de repente, sin avisar. Sin embargo, el tiempo y las puñeteras circunstancias a las que nos enfrenta la vida te hacen ver las cosas de otro modo. Existen despedidas mucho más largas y dolorosas.

Como la de mi madre. Está aquí, pero no es la misma; de vez en cuando vislumbras en su interior a la mujer que fue y que hoy admiro. Esa joven que en la postguerra de la segunda guerra mundial, ante una situación familiar compleja y complicada, se marchó con pocos años a trabajar de un lado a otro, sola. Ahorraba dinero para enviárselo a su madre y que mantuviese a sus hermanas más pequeñas, dejando otro poquito de dinero para enviar a su hermano, que pasó una temporada en la guerra de Argelia. Previamente, había visto cómo otro hermano partía a la guerra de Indochina; a él no pudo ayudarlo pues era todavía muy joven.

Tampoco tuvo reparos, en aquel mundo convulso, en recorrer 1.000 kilómetros y venir desde Francia, muy jovencita, ni siquiera debía tener 18 años, hasta España, hasta un pueblo de Navarra, Cabanillas. Llevaba la corriente contraria, mientras unos se marchaban, ella venía a España.

La vida no le fue nunca fácil y le ha pasado factura. Todavía recuerda muchas cosas, pero ya no es aquella mujer valiente, divertida, con ocurrencias fuera de lugar y generosa. No sé en qué lugar del cerebro se habrá quedado todo ello, en algún escondite, pero se vislumbra una parte, porque, cuando voy a verla, sigue pensando en mí y en las cosas que debo tener que hacer y me despacha.

Sí; era divertida, lo debe ser, pero su sonrisa perfecta hace tiempo que no se regleja en su rostro. Todavía recuerdo el día en el que tres generaciones de mujeres nos encontramos en la puerta de la casa familiar volviendo de una tarde de fiestas por el pueblo, rompiendo normas y moldes. Venían literalmente de juerga. Allí estaba mi abuela, que se llamaba Josephine Leotine Desirée, las tres amantes de Napoleón, (Vaya cómo se las gastaban mis bisabuelos), tendría más de 70 años, y mi madre; ambas riéndose y diciéndole a una joven de 18 años que ya les tocaba a ellas salir de fiesta y divertirse con el alcohol recorriendo sus venas. Políticamente incorrectas. Debe ser genético.

Ha sido siempre muy atrevida. De hecho siempre recuerdo, con simpatía, una situación que me preocupaba enormemente. Cuando no quería comer las lentejas y tenía que ir al cole, mi madre me decía que si no me las comía llevaría el plato al cole cuando estuviese en clase. Yo me pasaba la tarde mirando por la ventana, encogido el estómago, porque la creía totalmente capaz de hacerlo.

También era algo cabezota. Viajábamos a Francia todos los veranos, en un 127 cargado de personas y enseres, para recorrer, en cerca de 24 horas, una distancia de 1200 kilómetros. En una ocasión, llegando a Bordeaux, se empeñó en tomar una dirección. Dimos tres vueltas por el mismo camino porque se empecinaba siempre en el mismo.

Cuando llegaron sus nietos se desvivió por ellos. Todavía su nieto mayor tiene presente la comida de contrabando que le traía la abuela, macarrones y carne, cuando en casa había verdura. Y con la pequeña Erica; tuvo tiempo de disfrutarla dos años con toda su energía. La llevaba a la guardería, orgullosa, por fin, de tener una nieta.

En realidad, hoy, cuando más lejos está de ser la que fue, es cuando más aprecio a mi madre, cuando me doy cuenta de todo lo que pasó, de todo lo que sufrió y de cómo se enfrentó al mundo que le tocó vivir.

Por eso, muchas veces, creo que no dejo de dar a mi cerebro, de machacarlo, de trabajar con él, para no dejar que se duerma. Otras, pienso, que llegado el momento en que empiece a sentir que mis neuronas empiezan a funcionar indebidamente, cogeré el coche y me estamparé contra un muro para no tener que vivir sin vivir. Quizás luego cambie de parecer. Porque es increíble cómo un cuerpo se agarra a la vida. Lamentablemente, me tocó también vivir ese deterioro mental con un tío mío soltero del que me hice cargo hasta el final. Tres años encamado, sin sentir. Bueno, sentir sí. Porque cada vez que le hablaba percibía su sufrimiento. Eso te hace pensar, pensar mucho en la calidad de vida y en las Residencias, donde mucha gente es cuidada, pero vivir, vivir. No sé.

No sé por qué me ha dado por escribir esto. Quizás lo necesitaba, quizás fuese necesario. Quizás las encrucijadas donde te lleva la vida te hace ver y conocer más a fondo lo que es una madre, lo que supone el inexorable paso del tiempo. Todo lo que puedes hacer y no haces. Cómo se desmorona tu entorno, lo que fue, durante un tiempo, tu regazo; y lo hace poco a poco, y sólo van quedando recuerdos.

Felicidades por tu vida, mamá.

 

viernes, 8 de abril de 2016

Pablo Iglesias o la ilusoria sensación de libertad


La última comparecencia de Pablo Iglesias me ha hecho volver a mi teoría sobre la manipulación lingüística y comunicativa que está siendo la base de las comparecencias e intervenciones del Secretario General de Podemos. Desde hace tiempo me recuerda lo que pude estudiar en el Doctorado sobre Teoría de la comunicación: cómo utilizar el lenguaje, todo el lenguaje, no sólo las palabras. El retraso en la reacción se basaba en eso, en preparar esa estrategia de palabras sugestivas. Analizando de una forma sucinta el contenido de la comparecencia:

 
  1. Una frase muy habitual: los ciudadanos merecen la verdad. No dice que los demás mienten, sino que yo digo la verdad; por tanto, el receptor aprecia sugestivamente que tiene la libertad de pensar que los demás le están engañando. Esta forma de hablar es muy habitual. Iglesias no suele utilizar verbos como pensamos, consideramos, sino que utiliza a la ciudadanía como referente. Los ciudadanos quieren libertad, quieren la verdad, quieren voz, quieren soluciones. Asimismo, utiliza constantemente aseveraciones: exploramos un gobierno progresista, hemos hecho propuestas. No dice que los demás no lo han hecho, pero sugieren, en una ilusoria sensación de libertad de pensamiento, que los demás no lo han hecho.
  2. Otra de las argucias se basa en justamente afirmar algo, “no te pongas nervioso” con el objetivo de que el otro tenga que negar ese hecho. Pero ¿es real el hecho? No importa si es real o no, has provocado, con el lenguaje, una realidad en el que se ve inmerso el otro sin saber cómo le ha llegado. Argucia muy útil en interrogatorios. Dentro de esa misma táctica estaban las frases que dedicó a Pedro Sánchez “esto dicen de ti” o “te están mandando lo que debes hacer”, fomenta un discurso que él mismo ha creado, ayudado por la difusión del mensaje, con lo cual se lograr que se hable de ello y no de la resolución de problemas y de los programas, que es lo sustancial.

  1. Otra frase memorable: “me alegro de que el PSOE recoja el programa de Podemos”. Cosa curiosa hoy, pues parece que ya no lo recoge. No importa, ya nadie lo recuerda. Con esa frase negaba la acción del otro. Como también hoy ha dicho que fueron los primeros en proponer. No, fueron los primeros en poner líneas rojas.

  1. Otro de los elementos son la utilización de las palabras fetiche: cosa harto conocida y que parece olvidada. Entre ellas están: cambio, casta, poderosos. ¿A qué se refiere con todo ello? Nadie se ha parado a analizar el contenido de estas palabras porque solo tienen un significado dentro de su discurso. Los poderosos son, en muchas ocasiones, diferentes a cada persona. Cómo definir a un poderoso: ¿es aquel que tiene dinero o aquel que tiene dinero y lo dedica a investigar?  La prensa es poderosa y el Congreso y los diputados que tienen el poder de decidir. Son palabras fetiche que llaman a la emotividad y no al pensamiento.
 
  1. Tras las elecciones, crearon una realidad en el discurso y esa realidad es el referente, por eso muchos tienen la sensación de que cuando habla cualquier cargo de Podemos parece que el discurso sea el mismo, que se repita. Porque el discurso es el referente, no la realidad. Bien es cierto que en su discurso incluyen problemas reales de la gente, no todos, sino los más visibles.
 
  1. Para no alargarme, termino con las preguntas a sus militantes definidas por el propio Iglesias como claras y honestas. Nada de eso, son sugestivas, totalmente. La primera “quieres un gobierno basado en el pacto Rivera-Sánchez” , pone a Rivera por delante, no es algo porque sí, tiene su significado. Pero lo importante viene con la segunda pregunta:  “¿Estás de acuerdo con la propuesta de gobierno de cambio que defiende Podemos, En Comú Podem y En Marea?”. Ahí te lo dejo, el Gobierno del Cambio lo protagoniza…. Cómo van a responder sí a la primera. Imposible, sería negar el dichoso cambio, que no sé a qué se refiere con eso si a quítate tú para ponerme yo.

No me quiero alargar porque merecería un análisis mucho mayor que este, realizado en media hora. El problema fundamental en este tipo de estrategias es banalizar los problemas, en el sentido de que la solución a los mismos se queda, a veces, en el propio lenguaje. Por ejemplo: derribar la realidad europea o la economía global, calificándola como enemiga a batir, sólo es un artificio, ya que sólo lograrás combatirla en el discurso, no logras cambiar esa realidad a no ser que estés dentro, asumiendo esa realidad y peleando desde dentro por cambiarla como sugirió José Luis Sampedro, como termitas. Es lo que le pasa a Podemos cuando llega a las instituciones, el discurso no puede sustentarlo en la realidad. Acaba así en un verdadero esperpento, como en Navarra, donde llegó a manifestarse contra sí mismo.


Y que conste que yo esperaba  que llegasen a un acuerdo, aunque no querría a Iglesia en ningún consejo cercano a los medios de comunicación.

jueves, 31 de marzo de 2016

NO SE OLVIDEN DE LA EDUCACION PÚBLICA

Decíamos ayer, comentó Fray Luis de León al volver a su Cátedra. Pues podríamos decir lo mismo en cuanto a la política que está llevando a cabo el actual  Gobierno de Navarra en la Educación Pública, llevando a los Colegio
s Públicos de Tudela a una situación insostenible. Corría el año 2011 cuando se decidió el cierre del Colegio Virgen de la Cabeza. Hoy se piensa en cerrar líneas en Colegios Públicos tudelanos, sin considerar que esto puede conllevar una imagen negativa para la educación pública, muy denostada en Tudela, donde algún concertado llega a tener cuatro líneas. Pero más lamentable es que lleguen a ser vistos por muchos sectores como una solución de estabilidad. Y lo que creo que debe hacer un Gobierno es apostar por ensalzar la educación pública, no sólo con campañas, sino de forma efectiva. Porque la educación pública es aquella que garantiza la mayor calidad.

Yo no sé si esto es el eterno retorno de Nietzsche o que el Departamento de Educación del nuevo Gobierno no tiene ni pajolera idea de lo que se lleva entre manos. Yo apuesto un poco por esto último, más una dosis de acuerdo programático por medio y un enfrentamiento interesado e inexistente entre modelos o educaciones diversas.

Insisto. Aquí de lo que deberíamos hablar es de educación pública, universal y gratuita; algo de lo que este Gobierno parece haberse olvidado. Así que creo necesario recordárselo. Todos consideramos necesario que si alguien quiere estudiar un modelo educativo que no se preste en su localidad, cualquier modelo, sea cual fuese, pueda acceder a ayudas de transporte o comedor. Lo entendemos. Sin embargo, lo que no llegamos a entender es cómo el Gobierno se ha olvidado responder a una de las primeras reivindicaciones a nivel educativo que le llegaron con el nuevo curso: la petición cursada por la Apyma del Instituto Benjamín de Tudela, que cuenta entre sus modelos con el British, en la que solicitaba la retirada del copago establecido en los libros de texto que, supuestamente, estaban bajo el amparo de la Ley de gratuidad.  Ello haría terminar con la incongruencia existente entre la Ley de Gratuidad, que establece la gratuidad hasta la ESO, el Decreto que la desarrolla DF 61/2010 y la Orden Foral de subvenciones. Porque el Decreto establece la posibilidad de que los padres tengan que pagar y la Orden de subvenciones señala que no habrá ayudas para libros porque son gratuitos. Aclárense. Ahora no podrán echar la culpa al anterior Gobierno, como hicieron en noviembre del pasado año. Se les solicito con fecha 1 de diciembre, señalándoles concretamente lo que deberían eliminar: el punto 2 del artículo 16 del Decreto Foral.

Les recuerdo que la gratuidad de la Educación Obligatoria es para todos; y los libros son para todos, sean del modelo que sean.

Lo que lamento de todo esto es que así lo hemos decidido los navarros; y me cuesta asumir que decidiésemos dar una patada a la educación pública y gratuita, al aprendizaje de inglés o de cualquier otra lengua para enzarzarnos en batallas dialécticas y meramente partidistas. Lamento que se ataque directamente a los Colegios Públicos, en lugar de apoyarlos con mejoras; que hayamos votado diferenciar, en lugar de convivir. Quizás es que tenemos un concepto de educación endogámico y regionalista. La educación con mayúsculas no viene definida por el lugar dónde vives o donde has nacido, viene definida por los conocimientos generales que se han ido aportando a la humanidad para que vayamos creciendo como personas y que sirvan a nuestros jóvenes para motivarles, crecer y convertirse en lo que quieren ser. La educación no tiene como objetivo crear buenos navarros, sino buenas personas. Lo de navarros es sólo una cuestión geográfica, a complementar si se quiere. Hay quienes valoraran esto de otro modo y prefieran educar para ser navarros.  Yo respeto a la mayoría. Pero con gratuidad. Recuerden.

viernes, 26 de febrero de 2016

REFLEXIONES PERSONALES Y DECISIONES

A veces toca aportar algo no de tus ideas y pensamientos, sino de tus sentimientos. Quizás este aspecto de nosotros mismos los descuidamos, no lo analizamos suficientemente, porque lo entendemos como una debilidad. Sin embargo, forma parte de nosotros, una parte que manifestamos en forma de deseos y predilecciones, sin a veces, darnos cuenta. Hablar de nuestros sentimientos así, puro y duro, es complicado porque significa desnudarse ante los demás. Y somos demasiado puritanos o  precavidos, porque creemos mostrar nuestras debilidades. Craso error. Hay muchos sentimientos que nos hacen tremendamente fuertes aunque, en determinados momentos, sintamos que todo nuestro mundo que creíamos real, se derrumba.

Hoy les quiero hablar de lo que supone tener que tomar decisiones. Decisiones de esas que llegan en una, dos o tres encrucijadas de la vida, según la suerte que tengas. A mí me llega la tercera o la cuarta, según se mire. Encrucijadas en las que todo lo que fue tu pasado, tu vida, tu niñez, tu juventud lo tienes que derribar de un plumazo, dejar de lado cualquier apego a aquellas sensaciones, a aquel calor acogedor, a aquella caricia del pasado, a aquella seguridad de un entorno, para entrar en la vorágine administrativa y práctica de la resolución de problemas, pura y dura.

Ahí ya no caben amores, sentimientos pasados, ni presentes. Te quedas sola entre el dolor de ver tu vida reducida a instancia y el dolor sentimental de ver cómo eres el único mástil que queda en pie y que, además, no sólo debe mantenerse en pie, sino dirigir las vidas de quienes ya no son capaces.

Como arma sólo tienes tu fuerza y tu determinación. Nada más. A derecha o  izquierda sólo tienes vacío, ni un bastón. Al contrario. Corren vientos que intentan derribarte una y otra vez, incluso de quienes consideraste una vez cercanos. Pero no hay forma de  salirse del barco. Quisieras decir como Jesús en la cruz, deja pasar de mí este cáliz. Pero no es posible. Esto es mucho más real. Y te preguntas ¿por qué? ¿Por qué yo? ¿Por qué a mí? No sirve de nada preguntarse, no sirve de nada lamentarse, no sirve de nada lamerse las heridas, esperando una esperanza inútil. No sirve más que la fría autodeterminación que te piden las instancias. Si ya no puedes, apártate y olvida. Olvida tus sentimientos, olvida tu pasado, olvida tu vida. Olvida.

Y te sientes como si te vencieran, como si ese mástil hubiese caído, como si hubiese abandonado. Pero es mentira. El mástil sigue vivo, pero incapaz de actuar en un entorno que no son aguas que surcar, sino piedras contra las que arremeter, dejando en su casco gruesas aperturas, heridas profundas que intentará rellenar a base de futuro; de un futuro que inculcar.