viernes, 12 de abril de 2013

APROVECHAOS

Así ha calificado el Presidente de Extremadura a algunos que quieren beneficiarse del nuevo Decreto Ley que el Gobierno de Andalucía ha aprobado para proteger a quienes se quedan sin casa. Aprovechaos, y se queda tan contento. Hoy no voy a entrar en discusiones políticas, ni en la defensa fácil que tiene la derecha sobre sus actuaciones, acusando siempre a los demás. No hay aprovechaos en los paraísos fiscales, ni en los que cobran sobres, ni en los sastres de trajes. Que no, que no voy a seguir por ahí.  Me va a dar por las cuestiones religiosas. ¡Vaya con los del PP! Tan cristianos ellos, tan defensores de los ideales y valores de Jesús de Nazaret y resulta que no sólo son los primeros en tirar la piedra, sino que, olvidando totalmente ese episodio del antiguo testamento en que Dios quiere perdonar a Sodoma y Gomorra si se encuentra a un solo justo, ellos dicen todos son malos pagadores, pues a la hoguera con ellos. ¡Olé la gracia de los del PP! Venga defender la vida y luego te la joden.

domingo, 7 de abril de 2013

O todos o ninguno, Sr. Rajoy.

Si seguimos esforzándonos como hasta ahora en el 2014 empezaremos a crecer. Eso es lo que ha dicho el Gobierno, eso es lo que ha dicho Rajoy. Si seguimos esforzándonos ¡Dios! ¿A qué llama el Sr. Rajoy esforzarse? ¿Al hambre y la miseria? ¿Olvida que hay personas, personas con nombres y apellidos que no tienen ningún ingreso?

¿Cuántas sonrisas perdidas de niños, cuántos cumpleaños sin canciones, cuántos trágicos amaneceres, cuántas miradas perdidas de madres hacia sus hijos, cuántas lágrimas escondidas, cuántas vergüenzas sin motivo tienen que pasar para que empecemos a crecer?

Olvida el Sr. Rajoy que hasta el 2014 son muchos días. Días que para muchas, demasiadas familias representan mirarse al espejo y ver que no sirven, que su sociedad no los necesita, que no pueden dar a sus hijos un hogar caliente, una despertar de ilusión, un sencillo mañana.

La gente tiene hambre y no sólo de pan, seor Rajoy. Aunque nos prometa el paraíso del mañana, hoy esas familias, esas personas quieren vivir, tienen hambre de vida, de ser persona de verdad. Quieren levantarse cada día y tener un motivo.

Y esos niños, Sr. Rajoy, ¿acaso pueden esperar al 2014? Esos niños que van al colego in desayunar, que desfallecen en las clases, que hacen cola pidiendo donde haya un bocadillo. ¿Acaso pueden esperar al 2014? En serio les puede decir a la cara a esos niños que esperen, que sigan estudiando, que aunque no coman durante el 2013, en el 2014, quizás, puedan desayunar? ¿En serio me lo dice?

Y esos mayores que esperaban una jubilación tranquila, hoy truncada y que sufren intentando volver a sacar adelante a sus hijos, ya mayores, con una pensión de mierda.

Y no me vengan con que es demagogia, con que no hay tanta pobreza, con que la gente no quiere trabajar, que sólo quitan la segunda vivienda como van diciendo por alguna emisora con uno tertulianos a los que, seguro, no les faltará de nada. Otros a los que la desgracia ajena les da para comer y vivir bien, pues se permiten debatir sobre ella y negarla.

Son hechos, por mucho que los quieran negar. ¿Acaso cree que a esas familias sin ingresos la comida les cae del cielo? Que no, que eso sólo ocurre el La Biblia. Lo que pasa es que esas personas se han convertido en fantasmas, están a nuestro alrededor y no las vemos o no queremos verlos. Por eso molesta tanto que esos fantasmas se manifiesten delante de las casas de políticos. No tienen otra cosa qué hacer hasta el 2014.

¿Qué me cuentan del 2014? En el 2014 muchos habrán muerto en vida. ¿Sabe qué es eso? Algo peor que la muerte: ser sin ser visto.

Señor Rajoy, ¿está diciendo que sigamos hacia delante, dejando a esas personas a un lado? Así no, Sr. Rajoy, o todos o ninguno. En este barco vamos todos, no puede tirar por la borda a dos millones para seguir hacia delante como si nada.

domingo, 17 de marzo de 2013

SOBRE DIETAS, COBROS Y COMISIONES


Indignación es lo primero que te sale de las tripas al conocer lo de Caja Navarra. Pero me atrevería a decir que podríamos extrapolarlo a otras entidades públicas. Y es que el problema, para mí, radica en dos conceptos: uno, el concepto que la ciudadanía tiene de la política y, segundo, el concepto que algunos políticos tienen del interés público. Es decir, aquí no se salva ni Dios, aunque tenga nuevo representante en la tierra.

Primero empecemos por hablar de muchos ciudadanos. La mayoría nos hemos acostumbrado a que la democracia nos venga dada. Dada por unos cuantos que trabajan por ella y pensamos que eso no va con nosotros, que los políticos son una clase aparte que entran por interés personal. Y no es así. La democracia y la política es parte de todos y todos tenemos que contribuir a ella en la forma que podamos. Hay quienes se implican más y trabajan todo o una pequeña parte, cuando hablamos de entidades locales, como cargos públicos. Y cuando uno dice trabajar implica, para quien es socialista, la necesidad de una remuneración. Porque el trabajo, entendemos desde hace más de 100 años que debe ser remunerado, de no ser así sería esclavitud de unos muchos frente a unos pocos o conllevaría prácticas no muy éticas. Otra cosa muy distinta es la representación que no debe ser remunerada de la misma manera que el trabajo.

No es lo mismo cobrar por trabajar que por figurar. Pongo un ejemplo, no es lo mismo cobrar por desarrollar un proyecto o una propuesta que redunda en beneficio del ciudadano que cobrar por acudir a unas fiestas o a una inauguración en representación del pueblo.

El problema es que la Ley, por ejemplo en Navarra, prima la representación frente al trabajo en lo que se refiere, por ejemplo, a asignaciones a corporativos con el artículo 75 de la LBRL. Insiste en los cobros por acudir a sentarse a pleno, comisiones y reuniones de órganos colegiados, sin establecer nada sobre el trabajo previo o posterior. Cobrar por sentarse unas horas, hayas o no hayas hecho nada, (representación). La no valoración del trabajo en política conlleva una injusticia dentro de los propios políticos mismos, pues aquellos que más trabajan no se diferencian en nada de los que sólo se sientan. Y eso genera un verdadero problema político y social que tanto ciudadanos como políticos tenemos que conocer y solucionar.

Ahora bien, todo hay que decirlo, la representación también debe ser valorada, pero en su justa medida. Ésta conlleva, por ejemplo, responsabilidad, defensa de unos criterios de interés público y eso, en algunos casos, se paga. Sobre todo, cuanto más cerca del ciudadano estás. Se paga a la hora de perder amigos, imagen, etc. Por otra, puede repercutir en el armario de cada uno, que es lo de menos; con no llevar bolsos de Luis Vuiton (¿se escribe así?, es que yo no tengo)…

En el caso de la CAN, el Partido Socialista de Navarra está intentando explicar, diferenciar el trabajo y la representación, sin conseguirlo. Porque la ciudadanía está indignada y con razón, porque está pagando la crisis. Y, evidentemente, toda asignación debe tener un límite y algo más importante un motivo, un concepto demostrable, que pueda ser entendible, y una transparencia, una publicidad. Como ocurre con los funcionarios cuyos sueldos son publicados y públicos.

Por tanto, considero que la gente debe entender que hay un trabajo y como tal debe ser valorado y remunerado.

Y ahora es el momento en que deben entrar los políticos, remunerados en su justa medida y lo más público posible, Ese es el error político. Esconder lo que se cobra, como si cobrar por trabajar fuese un delito. Más delito es cobrar como hacen algunas profesiones, de las llamadas liberales, sin factura. Y cuando se esconde es que algo anda mal. Los ciudadanos, creo, saben entender que al igual que a ellos lo normal es que se pague por trabajar, aunque hoy, lamentablemente, esto no se cumple siempre.

Por eso, creo que es el momento de llamar a la reflexión a todos. Sin obviar, por supuesto, que quien está en el Gobierno, quien marca las pautas valorando trabajo o representación, tiene una responsabilidad. Debe asumirla. Y si ha cobrado a escondidas, dimitir, porque, como decíamos antes, para eso le han pagado la representación, porque la critica va en el sueldo y la dimisión también, señora Barcina.

martes, 5 de marzo de 2013

ORDENANZAS

De vez en cuando hay que tratar temas municipales pero que seguro son extrapolables a cualquier población. Recientemente hemos tenido un pequeño debate en facebook (Ojalá hubiese más) sobre el tema de la pancarta contra los recortes en el Colegio Público de Cabanillas. El colegio decidió, al parecer, retirar la pancarta porque existe una ordenanza y una norma del Gobierno de Navarra o lo que sea, que obliga a ello. Aunque la yo hubiese mantenido, como dije, no es menos cierto que hay que felicitar al Colegio de Cabanillas por su respeto a las normas y leyes de convivencia que se marcan en común. Loable en su postura, si tenemos en cuenta que el resto de los ciudadanos de esta localidad hacemos caso omiso a las mismas. (Legisla que ya estoy yo para pasarme por el forro lo que digas). Además de las cacas de diferentes especies animales, tanto de cuatro como de menos patas, asunto que preocupa mucho, hay otros asuntos que para mí son más graves: falta de civismo, de respeto a lo público, incumplimiento de normas urbanísticas, de leyes medioambientales, incumplimiento, en suma, de tantas y tantas normas, leyes y ordenanzas que debiéramos sonrojarnos ante la actitud del Colegio de Cabanillas.
Otra cosa sería debatir la justicia de la norma. Porque, por ejemplo, actualmente, algunos están hablando de legislar, o como quieran llamarlo, el derecho de huelga. O lo que es lo mismo, acabar con él. Porque cuando uno legisla, normaliza o normativiza un derecho, lo que está haciendo es hacer suyo ese derecho, para traspasarlo luego a los ciudadanos según conveniencia del susodicho legislador. No está jerarquizando derechos, sino que transforma un derecho. Esto es, mire usted, puede hacer huelga, pero cuando yo le diga.

jueves, 21 de febrero de 2013

DE LO QUE SOMOS CAPACES


Me gusta el programa Salvados, aunque no es que comulgue con él totalmente, porque, a veces, parece que todo está mal en España y todo está bien fuera. Y, Jordi, las cañitas, como en España, en ninguna parte. Pero no nos desviemos, que con una caña en la mano se desvía uno fácil. El día que habló de la educación en Finlandia. Cierto que la gratuidad era ideal, pero el tema de la elección de los profesores por el director me parece que eso acabaría siempre en trato de favor. Luego la elección de los profesores: hacían un examen para serlo; aquí también, pasan una oposición y no sé en magisterio, pero los licenciados tienen que pasar una prueba de aptitud para ser profes. Bueno, el caso es que no es tan fácil comparar Finlandia, con el frío que hace, donde no hay otra cosa que hacer que estarse en casa, con España, donde cuando sale un rayo de sol, ya estamos todos en la calle parloteando.
Pero el programa que más pena me ha dado fue el domingo 10, creo, (que como voy de noche no me entero). Pena por lo que implica. En España somos capaces de criticar el PER, Plan de Empleo Rural, que destina una mínima renta para los jornaleros, porque decimos que se lo gastan en el bar. Y nos creemos la cantinela que se llevan algunos con el temita y lo repetimos por ahí, sin caer en la cuenta de lo que tenemos delante de los ojos. Eso sí, no somos capaces de hablar de la PAC, esas ayudas también europeas destinadas a la modernización de la agricultura y que algunos agricultores, no todos, se han gastado en coches y casas nuevas. No, de eso nadie habla porque parece que esté más justificada. Y creo que ambas están justificadas, todo depende de aquel que las reciba.
Sin embargo, el panorama sigue siendo penoso: es más fácil meterse con el jornalero que con algún agricultor. Somos así de hipócritas. Vemos la caña que se beben, pero no el Mercedes que otros conducen. En un país de envidiosos, hasta la envidia llega a ser ruin.

viernes, 8 de febrero de 2013

TODOS CORRUPTOS


La corrupción en el ámbito político es uno de los actos más reprobables, fundamentalmente porque estamos hablando del dinero del ciudadano. Un ciudadano que deposita en unas personas su confianza para que gestione adecuadamente ese dinero. Pero en el ámbito de la corrupción no sólo está el político, sino también quien le corrompe. Y es ahí donde se complica la cuestión.
Hoy que se cuestiona tanto a los políticos, en muchas ocasiones con razón, pero en otras muchas sin ella, hay que tener en cuenta todos los aspectos, porque estamos hablando de algo tan importante como la democracia que se sustenta en la representatividad. Por ello debemos contar con que estos actos también son el resultado de una sociedad corrupta en sí misma, individualista que mira sólo por su bien, sin entender, esa misma sociedad, lo que es el bien común.
Una sociedad que no ha valorado, ni valora a sus políticos, que no entiende del trabajo que realiza porque presupone 1º un negocio personal, 2º una ambición y 3º todo lo que cualquiera pueda suponer. Mientras, por su parte, el político lo que escucha, en muchas ocasiones, no siempre, son peticiones individualistas de “arrégleme usted mi vida, la mía, que la del vecino me importa un comino”.
Y en ese ambiente se mueven políticos de poca monta, como los concejales de pequeñas localidades. Intentando mejorar la vida común, sin poder conseguirlo porque siempre habrá alguien al que le vaya mal y será culpa suya y de lo mucho que se lleva a casa, ¡y como eso va con el sueldo!
Cierto que hay políticos corruptos y la Justicia tiene que actuar sobre ellos. Pero no vienen de otro planeta, ni existe una clase política, que políticos, podemos ser todos, sólo falta comprometerse. Son de aquí y alguien los corrompe, que no se nos olvide.
Ahora bien, qué fue antes el huevo o la gallina. Quién se corrompió antes: la sociedad o el político. Lo importante tampoco es eso. Sino empezar a reconocer lo errores, tanto los políticos, todos, porque los corruptos nunca los reconocen, para eso está la Justicia, como la propia sociedad. No buscar culpables fuera, sino dentro de cada cual, que todos tenemos algo que decir en este entierro y en el compromiso que cada cual tiene con su sociedad, con esa sociedad que cada uno quiere.
Porque de no empezar a reflexionar, el entierro de la democracia está servido. ¿Quién va a querer gestionar la vida pública si ya nace con un San Benito de corrupto a sus espaldas? Quizá a quien le guste figurar y nada más. Pero aquella persona trabajadora, capaz, que tiene su profesión y su vida, quizás empiece a pensarse que no vale la pena perder en ese camino quizás confianzas, quizás amigos, quizás familia. Hay quienes insisten en que hay que repensar el modelo, buscar formas de participación. Así es, así nació la democracia, así se establece la participación de los ciudadanos, mediante elecciones. Podemos establecer nuevas formas de participación como dicen algunos, foros, pero siempre tendrán unos cauces y unas personas que, al final, sean las que lleven a cabo la ejecución de esa participación. Esto es, personas que representen a esos foros para la ejecución. ¿Les suena algo a democracia?
Insisto, el problema radica en nosotros, en que son muchas las personas que no conocen la política por dentro, cuando debieran interesarse siempre porque es la base de la participación. Quizás los políticos no han sabido transmitir la información. Quizás hemos sido todos un poco hipócritas pensando aquello de que “tú te has metido ahí”. Sí, habría que decir. Si gracias a un proceso de transición que nos permitió que todos pudiéramos implicarnos en el gobierno y no sólo unos pocos. Hay quienes lo hacen ejerciendo un cargo público y, por ello, debemos pensar que deben ser indemnizados en su justa medida. No sobresueldos, ni cosas por el estilo, sino valorar como se valora el esfuerzo y el trabajo. Como a cualquier persona que se precie en su trabajo cotidiano. Con un aspecto más que asume el político, la responsabilidad de gestionar dinero público. Y, créanme, a veces, eso requiere de un gran esfuerzo de decisión. Porque, evidentemente, puedes equivocarte, pero te duele más equivocarte con el dinero de los demás. Aunque haya quienes no se lo crean. Esa es la lástima, cuando muchas veces es cierto y ahí es cuando la sociedad falla, porque a quien le preocupa lo común y ve que se le acusa, se larga. Y eso, no es bueno para la democracia. Por tanto, no es bueno para nadie.

viernes, 11 de enero de 2013

SANIDAD, PARA QUÉ DECIR MÁS


Hablar con la gente te hace reflexionar. Hoy he hablado con alguien de este tema y señalaba que había habido muchos abusos en lo que se refiere a la utilización de las Urgencias o de las recetas. Y ahí nos hemos enfrascado un poco en una pequeña discusión sobre a lo que llamar abusos, porque yo sigo insistiendo en que nadie tiene ganas de pasarse 5 horas en urgencias por mero placer.
Sin embargo, una vez llegados a este punto hay que reflexionar sobre por qué decimos que ha habido abusos o por qué la gente va a urgencias. Pues quizás es muy sencillo, porque si vas al médico te tendrás que conformar con que te mande al especialista que te dará cita allá por tres meses vista, con suerte. Hay quienes esperan, muchos, hay quienes se van a urgencias y hay quienes después de esperar, de que le vea un especialista, de que no le solucionen nada, acaba yendo a la consulta privada donde le atiende el mismo médico que le atendió en el Hospital por consulta y ¡Eureka! Resulta que en ocasiones da en el clavo. Cierto que en la consulta privada tiene más tiempo para examinarnos.
Bien, pues a lo mejor no abusamos tanto nosotros. A lo mejor habría que comenzar por examinar cuánto abusan algunos médicos que cobran la exclusividad y, sin embargo, tienen consulta privada. Porque los médicos pueden renunciar a la exclusividad (supone un 35% de reducción) y tener su consulta privada. Pero no lo hacen todos.
Caso de las recetas. Cierto, hay quienes pillan un cargamento de recetas. Pero quién tiene la culpa, ¿el paciente? Eso es lo que nos quieren hacer creer. Pensemos, y esto se ha dicho ya tropecientas mil veces. ¿Cuál es la razón por la que para un tratamiento de 3 días te dan una caja con un montón de pastillas? ¿Qué haces luego con tantas pastillas? Ahora, como tenemos que pagar, a lo mejor los pacientes se tienen que dedicar a intercambiarse medicación. Cuestión: ¿cuál es la razón por la que no hacen envases adecuados a cada tratamiento? Sencillo porque no interesa a las multinacionales farmacéuticas.

Podríamos seguir deshilvanando cuestiones de este tipo, pero la conclusión sería siempre la misma:

EL PACIENTE ES UN ABUSÓN, UN GASTADOR, UN DERROCHADOR, UN QUEJICA, NO TIENE NADA, NO HACE MÁS QUE GASTAR, MIENTRAS LOS ADMINISTRADORES NO HACEMOS MÁS QUE PENSAR POR SU BIEN
¿A QUE SÍ?